Es difícil escandalizar a alguien en un festival de cine, pero al parecer eso es lo que ha logrado en Venecia el francotunecino Abdellatif Kechiche con su film "Venus negra", presentado en el día de ayer.
La nueva película del realizador de El amor esquivo (2003) y Cuscus (2007) narra, con acentos de crudeza y labor protagónica de la actriz cubana Yahima Torres, la historia de una mujer africana del siglo XIX humillada por la deformación de sus órganos genitales.
La historia es real, se inspira en la vida de la sudafricana Saartjie Barman (hoy un emblema de la lucha contra la segregación racial), y ofrece a la debutante Torres lo que ha sido descripto como "un papel fuerte y difícil". Barman viajó a Europa desde su África natal a fines del siglo XVIII, aspirando a convertirse en bailarina, pero terminó siendo vendida y expuesta como un fenómeno de feria, exhibida por sus carnes y sus extraños genitales en circos de París y Londres.
"Si bien el film exigía escenas crudas acepté porque se denunciaba el racismo que aún existe en el mundo", explicó la actriz durante un encuentro con la prensa en Venecia. Por su parte, el director Kechiche agregó haber sentido "el deber moral de testimoniar" el recorrido de esa mujer.
"Mirar juntos nos hace sentir menos responsables", razonó el director al denunciar el racismo que aún prevalece en el mundo occidental, en particular Francia, con la expulsión de gitanos. "Es espantosa esa política. Se usan métodos que recuerdan catástrofes recientes vividas en Europa", insistió el realizador.
En su cuarto largometraje, Kechiche acusa la pasividad y complacencia de todos y cada uno, espectadores pasados y presentes, ante el ultraje y escarnio público de otra persona por ser diferente (negro, corpulento, deformado). En el film, la protagonista es encerrada en una jaula, estudiada como una rareza por los científicos, y obligada a exhibir sus nalgas y a dejarse tocar por el público. Tras su muerte fue disecada y exhibida en el Museo del Hombre de París, hasta que Nelson Mandela logró su repatriación (y su desagravio) recién en el año 2002.
(BASADO EN AGENCIAS)