DANIEL HERRERA LUSSICH
En WASHINGTON
CORRESPONSAL PERMANENTE
Las elecciones legislativas de "medio término" conmocionan a EE.UU. En dos meses se renovarán un tercio del Senado y la totalidad de Diputados, y en ambas tienen mayoría los demócratas que siguen los dictados del presidente Barack Obama.
Todo se agita en los más diferentes niveles de la vida americana. Y los aspirantes a conservar su banca o a ingresar al Congreso intentan captar a un electorado muy castigado económicamente, desilusionado y sin confianza en general en el poder político y con un alto porcentaje sin empleo desde hace largos meses.
El panorama se presenta muy complicado para el presidente Barack Obama, que reunía hasta hace escasos meses la casi unanimidad de las simpatías con su carismática figura.
Las últimas encuestas, realizadas el pasado fin de semana por "The Washington Post-ABCNews", dejan en evidencia que el hombre que subía a una tribuna y despertaba el delirio de la gente ha perdido por primera vez su atractivo en altos porcentajes de la población. Y, lo que es peor, también perdió la confianza como administrador: sólo lo ve en forma positiva el 46% de los estadounidenses, mientras que el 52% lo ve en forma negativa. Cabe recordar que Barack Obama ingresó a la Casa Blanca con un 69% de respaldo popular. Los influyentes periodistas del "Washington Post" Dan Balz y Jon Cohen, caracterizados por su objetividad en los juicios, definen la situación anímica del país: "Los estadounidenses están cada vez más frustrados por la falta de progreso económico, profundamente insatisfechos con el gobierno federal y critican el liderazgo de Obama".
Cuidado, las encuestas desnudan el grado de caída del prestigio de la cúpula de la Casa Blanca y de los congresistas demócratas en sólo 18 meses, pero descubren también que el entusiasmo no ha dado el salto hacia la vereda de enfrente. Los republicanos tampoco son dueños de un atractivo político especial. Existe enorme desilusión en torno a los partidos.
Pero hay una realidad palpable, se registra cierto avance republicano y un gigantesco retroceso demócrata. En la prensa de ayer se publicaban cálculos sobre posibles resultados en noviembre (sobre la base de sondeos en los 50 Estados) y casi la unanimidad de la opinión otorga mayoría en los 435 diputados a ser electos a la oposición republicana. Y a la vez se arriesgaba una definición muy pareja en los 36 senadores que serán renovados, del total de 100 que integran la Cámara Alta.
Y existe otro sector que demostró un peso efectivo en las últimas elecciones presidenciales: los independientes, que representan el 30% del electorado y se volcaron a Barack Obama con una ventaja de 8 puntos porcentuales. Hoy el 61% de los independientes sostiene que el presidente no ha traído a Washington el cambio pregonado durante la campaña electoral y se resisten a darle respaldo en las parlamentarias.
El complicado panorama ha desatado una ola de medidas económicas de la Casa Blanca para intentar recuperar el empleo y mejorar la situación en general.
El lunes Obama anunció, en un discurso especialmente político, un paquete de 50 mil millones de dólares para obras de infraestructura (sobre el que dio cuenta El País en su edición de ayer martes) y hoy miércoles desde Ohio seguirá con su avalancha de proyectos de incentivación laboral. Y el viernes (en inusual conferencia de prensa en la Casa Blanca), dará cuenta de recortes de impuestos para la clase media, inversión en energía limpia y reducción tributaria a las Pymes con el fin de estimular la contratación de empleo.
Los republicanos tampoco se mantienen estáticos a sesenta días de la elección de "medio término". Dirigen directamente sus baterías contra Obama y lo "bombardean" duramente por el gigantesco incremento del déficit público. "Se votan estímulos sin respaldo y la economía sigue estancada", criticó ayer el ex candidato presidente John McCain.
Y en la actualidad el estadounidense reclama prioritariamente ver resultados concretos en la herida economía y tiembla nuevamente cuando, de modo insistente y de altos expertos, oye que "hay síntomas de que el país puede volver a caer en recesión". Ante esta inquietante situación es que la valoración de Obama se encuentra en un nuevo mínimo, según "Post-ABCNews".