GASTÓN PÉRGOLA
Medio millón de dólares al año es lo que cuesta la vigilancia de ocho espacios públicos de la capital. En los últimos 5 años la IM debió invertir cerca de US$ 3 millones en restauración de obras y monumentos, producto del vandalismo y el mal uso.
La seguridad y el mantenimiento diario de los ocho parques (reparación de veredas, pinturas, cortes de raíces, pasto y podas) demanda a la Intendencia de Montevideo (IM) una inversión anual de US$ 700.000.
La cifra es repartida entre los parques Vaz Ferreira, Rivera, Tomkinson, Rodó, Batlle, además del Prado, el Espacio Líber Seregni y la Plaza Matriz. Allí, la vigilancia se hace durante las 24 horas del día.
A su vez, la IM incorporará -en los próximos dos meses- vigilancia en la Plaza de los 33 y la plaza de Cagancha, por considerarlas "zonas de alto valor patrimonial", que hoy sufren el deterioro del mal uso.
"Confluyen allí vendedores, gente que pasa la noche y deambula en el lugar, muchas veces con hábitos que no son los correctos. Es una situación complicada", resumió Daniel Espósito, director de espacios públicos de la Intendencia de Montevideo (IM).
Pero este tipo de hábitos no son "excepciones", sino moneda corriente. Monumentos averiados o pintados, fuentes rotas, muros o bancos rayados, robos de piezas, y espacios usados para dormir o incluso "hacer necesidades", son sólo algunos de los puntos que se enumeran sobre la falta de cuidado de los espacios públicos.
PREOCUPACIÓN. "La verdad es preocupante el vandalismo y la agresión existentes sobre los lugares públicos", comentó Espósito, con un dejo de resignación. Según Espósito, todavía no se animaron a colocar el monumento de Einstein y Carlos Vaz Ferreira en la plaza de los 33, hasta no tener resuelto el sistema de vigilancia en el lugar, expresó.
"Cada vez que se reconstruye una obra o un espacio es necesario resolver inmediatamente el problema de la vigilancia, porque de lo contrario la destrucción es instantánea y el dinero se evapora. En los lugares donde antes no existía vigilancia los daños eran brutales", enfatizó el director de espacios públicos de la IM.
Así las cosas, los cerca de US$ 500.000 que gasta la intendencia por este concepto son, para el director, una "inversión" necesaria, ya que la administración municipal lleva gastados en los últimos 5 años cerca de US$ 3 millones en reparación de obras e infraestructura.
Como ejemplo, mencionó la galería de exposición de fotos a cielo abierto en el Parque Rodó, o la fuente de mármol de la plaza Matriz, cuando fue restaurada en 2005, que ambas duraron intactas menos de 48 horas, por no tener vigilancia.
"En el parque Rodó las fotos no duraron 24 horas sin vigilancia. Las pintaron, rompieron todo, y se llevaron hasta las luces. A las 48 horas de restaurada la fuente de la plaza Matriz, unos jóvenes tiraron piedras en la noche y rompieron todo el mármol", recordó Espósito.
Hoy, el costo por la vigilancia de la plaza Matriz es de $ 49.000 al mes. La restauración de la obra: US$ 500 mil.
"Es preferible invertir en vigilancia y no gastar en restauraciones de obras que son víctimas del vandalismo", expresó Espósito, aunque reconoció que dicha inversión es viable sólo en un número reducido de espacios públicos. En total existen cerca de 1.000 espacios públicos en la capital.
NO HACEN CASO. Los llamados "cuidaparques" son los que, día a día, deben lidiar con las distintas "faltas" que cometen ciudadanos al hacer uso de los parques patrimoniales.
En total son unos 150 funcionarios en la tarea, de los cuales 94 se dedican exclusivamente a la vigilancia del espacio, mientras el resto está abocado a tareas de mantenimiento (ver columna).
En el Prado, por ejemplo, hay tres custodios por turno (en estos espacios la vigilancia es durante las 24 horas) y se repasa básicamente la zona del Rosedal, el monumento a los indios y la Diligencia.
A su vez, están en los preparativos para una segunda galería a cielo abierto, lo que implicará una vigilancia mayor.
Si bien la prioridad es velar por los monumentos, el cuidado de los faroles, evitar que se suban a los árboles, que no circulen motos en el parque o estén estacionadas en el pasto, y que los perros no estén sueltos y sus amos recojan las necesidades que estos hacen, son algunos desafíos cotidianos con los que deben lidiar, la mayoría de las veces sin éxito.
"No nos dan bolilla, al saber que no tenemos la potestad de multar. Eso nos complica bastante. Le decís a la gente pero es como la nada. Igual antes era peor", concluye Laura, una de las cuidadoras del parque.
En ese momento una pareja se marcha del lugar con la moto encendida por el parque. Laura los ve, levanta los hombros, las cejas y se lamenta, mientras los sigue con la mirada.
Alarmas apagadas y control 222
En total existen en la capital unos 1.000 espacios públicos, según el director del área, Daniel Espósito. Actualmente, solo ocho cuentan con vigilancia las 24 horas. "Lo que estamos haciendo es llevar la vigilancia a lugares emblemáticos, muy utilizados, donde se encuentran las principales señas de identidad de la ciudad. No se puede llevar a todos los espacios públicos de la ciudad", se lamentó el jerarca.
En estos parques trabajan un total de 94 personas dedicadas a la vigilancia, nucleadas en cooperativas de trabajo. En total la intendencia tiene contrato con nueve cooperativas para la realización de la tarea.
En ocasiones la vigilancia se complementa con el servicio policial 222, comenta Espósito. También existen alarmas alrededor de los monumentos, que delimitan el espacio por donde no se puede pasar, generando un ruido fuerte para llamar la atención.
En el monumento a la Carreta, en parque Batlle, el cuidaparque encendió la alarma co-mo muestra a El País, ya que prefiere mantenerla apagada. "Me es más fácil decirle a la gente que no pise ahí a tener que salir corriendo atrás de ellos cada vez que veo que se acercan a la alarma", comentó escéptico el custodio del lugar.
Graffitis son un problema
RESTAURACIÓN El costo promedio de una restauración en una plaza o parque es de unos US$ 70.000.
MONUMENTOS Por ejemplo, la administración invirtió US$ 80.000 en la restauración del monumento a José Enrique Rodó, US$ 110.000 en refaccionar el monumento a la Carreta del Parque Batlle y US$ 40.000 en mejorar el Obelisco y su entorno.
INVERSIÓN En los últimos cinco años el municipio invirtió unos US$ 14 millones en obras de espacios públicos. Además destina US$ 500.000 en seguridad y US$ 200.000 en mantenimiento
GRAFFITIS Es frecuente que aparezcan pintadas sobre monumentos y espacios públicos y representan un "gran problema" para la división de Espacios Públicos.
CEMENTERIO La Intendencia de Montevideo contratará a la empresa Alta Seguridad (Nueva Frontera S.A.) por un plazo de seis meses para la vigilancia del Cementerio del Norte. La administración municipal hizo un llamado a licitación y consideró que la oferta seleccionada era la única que cumplía los requisitos. El monto de la adjudicación es de $ 9.047.520.