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Algún día, dentro de cien años, aparecerá en vaya a saberse qué Argentina y en qué sistema impuesto por la tecnología de turno, el libro "El tricentenario de 1810". Allí se publicará, casi seguramente, un capítulo titulado quizás "LOS MORENO"... agrupando a tres personajes así apellidados. Por el siglo XIX, habrá un pequeño recuadrito recordatorio de Mariano Moreno, Secretario de la Junta Revolucionario del histórico Mayo; por el siglo XX, se hablará en extensa crónica de José Manuel Moreno, el "crack" del fútbol argentino de la vigésima centuria (sí, Maradona, sí... no te la pilles, que no fuiste vos); y finalmente vendrá un derroche de anécdotas de "La vida y la demolición de Guillermo Moreno", hombre de confianza de los "K", que le nombraron Secretario de Comercio Interior con autorización implícita para cometer las barbaridades más increíbles.
Su discurso de asunción del cargo no tiene parangón conocido en la Reseña del Gran Pueblo Argentino Salud: al dirigirse al personal que desde ese instante quedaría a sus órdenes, tuvo unos párrafos exclusivos para las funcionarias, en que les prometió que, por encima de la función diaria, disfrutarían de momentos deliciosos para compartir con él, más allá de las fronteras administrativas. Completó su ejemplar oratoria, hablando de otras medidas: la más importante, la puesta en vereda de los comerciantes famosos por sus tarifas abusivas.
Ultimamente, Guillermo "el Napia" Moreno viene luciéndose en su campaña (acompañada de curiosas accciones) contra el Grupo Clarín y la empresa Papel Prensa, la gran proveedora de papel para los diarios del país, que cuenta entre los principalísimos socios al propio Clarín y La Nación; Moreno, respaldado por el matrimonio de la Casa Rosada, tiene cada día una nueva agresión que mantiene en vilo a ambos diarios.
"El Napia" rechaza las negociaciones pacíficas: lo ha demostrado en numerosas ocasiones: pero, al parecer, con la más reciente aspira a bajar los récords demenciales. El jueves 12 del pasado mes de agosto, asistió a una Asamblea de Accionistas de Papel Prensa, y no bien ingresó al lugar de la reunión extendió en una mesa -con brutal evidencia de su disposición para el diálogo- guantes de box y un casco militar: para explicar el hecho, dijo: "Traje esto para cumplir con el juez, que nos dijo que tenemos que ser gente civilizada y respetar las formas. Doy por cumplida la orden judicial con estos elementos de protección".
Ya nada puede asombrar en los actos de Guillermo Moreno: ahora, el vocero de los K, pasó a ser el "boxero" de Néstor y Cristina.