MATÍAS CASTRO
Dijo que Gustavo Cerati estaba internado porque consumía drogas de mala calidad. Robó una cámara y llaves de un auto a un equipo de un canal de televisión porteño. Amenazó con un revólver a una fanática y su madre. Hirió de un balazo a su propio representante. Fue y volvió de las drogas, y en particular de la pasta base. Ahora volvió y por ello terminó internado la semana pasada. Es una estrella del rock porteño, o algo parecido, cuyas dos bandas han arrastrado a mucha gente e incluso han tenido una buena presencia en la MTV. Es Pity Álvarez y tiene 38 años.
Hablamos sobre los escándalos y problemas con la ley que tienen los famosos de Estados Unidos. Mel Gibson, Lindsay Lohan o Paris Hilton aparecen con frecuencia en esta página gracias a sus encontronazos con la ley, se drogan, se emborrachan, terminan presos y dicen cualquier cosa. Al menos Pity Álvarez hace un contrapeso desde el sur para este panorama.
Su caso llama la atención porque es de los pocos que se ven en el Río de la Plata. Tal vez sea porque el mundo del espectáculo es menor que el de Estados Unidos, lo cierto es que rara vez aparecen hechos policiales como este. Además, es un verdadero personaje, seguido por muchos gracias a su actitud y atendido por otro gracias a sus declaraciones.
-A veces me pongo una remera de Ricky Martin porque me gusta que los boludos se calienten. Porque hay que ser muy boludo para calentarse porque uno se puso una remera, ¿no?
-Mirá, yo soy un científico, y los científicos no creemos en Dios ni en esas cosas que no podemos ver o comprobar por medio de alguna técnica. Como científico experimento conmigo mismo, no uso ratas ni monos. Para probar los límites de mi cuerpo, como comida medio abombada, me paso días sin dormir. Así compruebo montones de cosas. Mi cuerpo es mucho más resistente que el de casi cualquiera.
Sus palabras son parte del mito que lo rodea.