MATÍAS CASTRO
La modelo más aguerrida del mundo del cine regresa a la acción con "Resident Evil: El más allá". Esta película en 3D la vuelve a poner en la piel de Alice, el personaje que más ha repetido en la pantalla grande.
"En este momento es un asunto de familia", decía Jovovich en una reciente entrevista que dio a la prensa estadounidense. Se refiere al hecho de que cuando comenzó la saga de Resident Evil, hace casi una década, ella y el director, guionista y productor Paul W. S. Anderson no eran pareja. "Nos hemos divertido mucho al escribir y ver estas imágenes y obviamente como vivo con el escritor, constantemente hablamos acerca de lo que viene después, así que me interesa ver lo que ocurre luego". En el medio del proceso, y tras filmar la segunda película, comenzaron a salir. Se casaron y ahora tienen dos hijos. Cuando se conocieron ella era nada más que la modelo y ex pareja de Luc Besson, el director con el que había hecho El quinto elemento y Juana de Arco, y Anderson era un director joven que había hecho algunos clase B como Mortal Kombat. Hoy sus carreras han crecido mucho y, además de lanzar esta cuarta película de zombies, anuncian que filmarán juntos Los tres mosqueteros, pero en versión 3D.
"Cuando hacés una pieza dramática seria tenés un enorme bagaje emocional que llevás a casa, así que yo no podría ser una buena madre ni un miembro de mi familia ni de mi comunidad si estuviera siempre en ese estado. Al hacer estas películas de acción, al regresar a casa, podés tener todo el cuerpo dolorido, pero tomás un baño y te sentís bien. Con un drama emocional, tu corazón y tu alma están doloridos. Yo aquí me divierto todos los días. Es un alivio interpretar a Alice, ¡me encanta regresar a mi agradable y confortable realidad de matar monstruos", decía la ucraniana de 34 años.
Es que, efectivamente, esta cuarta película de la saga que adapta el videojuego homónimo de Capcom, parece hecha con ese propósito de liberarse. Por momentos, da la sensación de que algunas escenas surgieron de conversaciones hogareñas entre Jovovich y Anderson, casi como antojos para realizar juntos escenas en las que explota una azotea, ella cae en picada con cientos de zombies detrás, mientras va disparando con dos revólveres a los otros zombies que la esperan abajo. "Todo es posible en el mundo de Resident Evil que hemos creado", dijo Jovovich. Y no le falta razón.
Pero si bien el género de acción es lo que más ha rendido para ella, no es lo único que ha hecho en su vida. Su segunda película, tras debutar en El quinto elemento, fue a las órdenes de Spike Lee: He got game, de 1998. En ella interpretaba a una prostituta víctima de distintos abusos. Dos años más tarde actuó para Wim Wenders en Million dollar hotel. Además de actuar, en esta película era la intéprete de algunas de las canciones que aparecían en la banda de sonido.
Y si bien en los años siguientes continuó con su carrera en películas bastante diversas, fue la acción física la que ha marcado buena parte de su filmografía. La primera Resident Evil se estrenó en 2002 y fue un éxito inmediato. Dos años más tarde apareció la segunda y la tercera tardó un poco más, pero siempre con la tutela de Paul W. S. Anderson, gran gestor del proyecto.
Para describir su relación con su personaje de Alice, una chica que descubre que es víctima de experimentos con un virus mutante fabricado por una poderosa corporación multinacional, la actriz utilizó una metáfora peculiar: "Es algo como los amigos de mucho tiempo, en donde cada año que los tratas, descubres diversas cosas sobre ellos, buenas y malas. Eso siento con Alice. Es como una amistad que he tenido con ella durante casi una década. Me gustan algunas de sus cualidades, otras no, pero eso mantiene las cosas interesantes y frescas".
ramificaciones. El cine, naturalmente, es lo que le ha dado fama mundial. Pero no es su única inquietud. Además de tener una larga carrera como modelo, que comenzó antes que la del cine, también ha oficiado como diseñadora de modas. Pero su faceta de cantante y compositora es menos conocida, aunque desde cierto punto de vista puede ser hasta más respetable que su trayectoria como actriz. Comenzó en su adolescencia, cuando ya vivía en Estados Unidos y se ha extendido casi hasta la actualidad a través de diferentes proyectos musicales. Uno de ellos es su larga colaboración con Maynard James Keenan, el vocalista de Tool, en una banda de rock industrial llamada Puscifer. Y si se atiende a este detalle no parece casual que gran parte de la banda de sonido de las cuatro Resident evil se componga de heavy metal y rock industrial.
Sus comienzos musicales, además, fueron muy bien recibidos cuando lanzó el primer disco, La divina comedia. En ese momento su forma de hacer pop con influencias del folklore ucraniano la hicieron ser comparada con artistas como Kate Bush y Tori Amos, nada menos. Pero con los años el grueso de su carrera la llevó por derroteros más glamorosos y mediáticos. Y parte de ello ha sido junto a su esposo: "Paul y yo simplemente pasamos un buen rato, pues es un tipo divertido que adora a los monstruos, las explosiones y los efectos especiales. Realmente es como una Disneylandia vigorosa y extenuante".
Con los niveles de acción en aumento
Las tres películas anteriores de la saga Resident Evil cosecharon unos 378 millones de dólares, cosa que las convierte en las adaptaciones de videojuegos más exitosas y ascendentes hasta el momento (Príncipe de Persia recaudó más, en proporción, pero no tiene secuela a la vista). Esto ha permitido un progresivo aumento en el despliegue ante cámaras, cosa que se refleja en sus argumentos. El primer film se desarrollaba en ambientes cerrados y más o menos limitados, el segundo era en una ciudad y el tercero ya implicaba acción de carreteras al estilo Mad Max. La cuarta película, que se estrena este viernes, es la que tiene mayor presupuesto y viene con una historia que se desarrolla en numerosos escenarios. La apuesta ha subido y, según contó el director Paul W. S. Anderson, fue su motivo para ponerse tras las cámaras en lugar de solo producir y escribir, como hizo en los dos anteriores.
La historia arranca desde donde terminó la película anterior, como ha venido ocurriendo en esta saga, en la que cada película deja el final abierto para la siguiente. Aquí comienza en Japón, luego salta a Alaska, baja hacia Estados Unidos y termina en un gran carguero en el medio del mar.