Sebastián Da Silva
Como marca la tradición, el segundo semestre del primer año de gobierno está dedicado casi exclusivamente a la discusión presupuestal. El proyecto de ley llegó al Parlamento y tiene 45 días de análisis para su aprobación por la primera Cámara de legisladores. A medida que transcurra el tiempo conoceremos más detalles de lo que pretende el gobierno y como toda ley "ómnibus" se aprovecha para incorporar temas que no necesariamente refieren a fondos y partidas para los distintos incisos del Ejecutivo.
El presupuesto de Tabaré Vázquez estuvo caracterizado por la creación de cerca de 100 nuevos cargos de confianza. Se decía por entonces que era el insumo necesario que pedía el Frente Amplio para poder llevar adelante los cambios comprometidos y poder atender la estructura estatal con personal afín a las ideas del gobierno.
Dos ejemplos en miles, basta para demostrar que salvo un buen sueldo, un auto oficial nuevo, un celular pago y una tarjetita de jerarca, todo siguió igual o peor. En el 2005 uno de los incisos que más cargos de confianza creó fue el Ministerio de Defensa, y justamente fue en el anterior quinquenio donde se produjo el escándalo de la Armada. En el Ministerio de Ganadería se aprobó la contratación de un especialista en comunicación, que no tuvo mejor idea que reeditar lo peor del fascismo calificando a los periodistas agropecuarios por su afinidad política o su amanuencia con los gobernantes de turno.
Por tanto, ya nadie cree el versito de la mejor eficiencia, tenemos un presupuesto con un promedio de seis unidades ejecutoras en los catorce incisos, lo que suma 84 cargos de dirección, más los subsecretarios y algún otro subdirector pasan lejos la friolera de los 100 individuos que representan al Gobierno en todo el arco de actividad pública.
Desde la política de piscinas en las plazas de deportes, pasando por los encargados de la policía sanitaria, hasta los responsables de la seguridad pública están contemplados y en más de un caso comparten responsabilidades con otro Ministerio o agencia estatal. Si agregamos la estructura municipal, tendremos otros 200 cargos, más todo lo que significa el tema alcaldes, concejales etc., logrando un nuevo récord. Ser el país con mayor cantidad de jerarcas públicos por habitante en nuestras escasas 17 millones de hectáreas de superficie.
El único que no se dio cuenta de esto es el Presidente Mujica que caprichosamente quiere meter a 18 discípulos a este entrevero, para gastar más plata y sumarle un trámite más a cualquier gestión, no solo violentando groseramente los principios de autonomías departamentales, sino creando un estado paralelo al previsto constitucionalmente que atenta contra la eficacia de sus propios Ministros.
Un país de primera se construye con eficiencia, con agilidad y con austeridad, la creación de estos comisarios políticos del Presidente garantiza todo lo contrario.
Serán unos costosos to- dólogos que servirán de "co-rre, ve y dile" del Pepe, que al no tener nada específico para hacer, justificarán sus abultadas remuneraciones ha ciendo lo contrario de lo que marca el manual del buen administrador.