Completar crucigramas, leer u otras actividades como armar puzzles e incluso escuchar la radio son acciones que retrasan el desarrollo del deterioro cognitivo. Pero cuando la demencia se presenta, su progresión es más rápida.
Esa es la conclusión a la que arribaron un grupo de investigadores del Centro Médico Universitario de Rush, Chicago, que publicaron un estudio ayer en Neurology.
La investigación consistió en estudiar a 1.157 personas a partir de los 65 años que no padecían de demencia.
Se les efectuó un seguimiento durante 12 años. A todos ellos se les preguntó la frecuencia con la que escuchaban radio, miraban televisión, completaban crucigramas, jugaban a juegos de mesa o iban a museos.
Las respuestas recibían puntuación. Por cada punto, los problemas de deterioro se retrasaban 52% sobre la media de la población. En cambio cuando la persona sí desarrollaba demencia el trastorno evolucionaba 42% más rápido.
"La demencia no se evita pero se tiene menos tiempo", dijo Robert Wilson, uno de los autores del estudio, que dijo desconocer las causas del fenómeno.