JORGE ABBONDANZA
Sendero Luminoso está apropiándose de tierras en el sudeste del Perú. Esa banda maoísta desaloja a campesinos y recluta gente para plantar coca, desarrollando su propia elaboración de drogas en busca de generar recursos destinados a la lucha armada. La confluencia de guerrilla y narcotráfico ya existe desde hace años en Colombia, mientras en Perú las columnas de Sendero Luminoso ofrecen seguridad a las rutas de los narcos, dato notorio en los últimos tiempos. Pero ahora quieren ser ellos los productores de cocaína, con lo cual el combatiente terrorista se convierte finalmente en mafioso. La organización ya había intentado cultivar hojas de coca desde los años 80, pero hoy emprende en mayor escala la apropiación de tierras, contribuyendo a que el Perú supere a Colombia como el primer productor de coca en el mundo.
Las alarmas provocadas por el narcotráfico son más graves en México, sin embargo, donde la actividad de los carteles de la droga sigue desatando una masacre. El miércoles 25 de agosto se encontraron los cadáveres acribillados de 72 emigrantes procedentes de Honduras, El Salvador, Ecuador y Brasil, que intentaban alcanzar la frontera de EE.UU. Según parece, los narcos trataron de extorsionarlos para quitarles el dinero, pero como se negaron procuraron reclutarlos para integrar sus filas. Los emigrantes se resistieron y así fueron liquidados cerca de San Fernando, al nordeste del país. El hecho fue ejecutado por Los Zetas, una fuerza mercenaria que era el brazo armado del Cartel del Golfo, aunque resolvió luego actuar por cuenta propia.
Los choques entre grupos de narcos están devastando el norte de México. El viernes 27 explotó un coche bomba frente a la sede del canal Televisa en Ciudad Victoria. Ese mismo día se descubrieron los restos de 48 asesinados en varias ciudades. El sábado 28 fue atacado con granadas un cuartel policial en Monterrey. Un especialista en seguridad opinó que "el Estado ya ha perdido el control de regiones enteras frente al crimen organizado". El mismo sábado asesinaron al alcalde de Hidalgo y una bomba estalló delante de un edificio policial en Tampico. El martes 31, Los Zetas prendieron fuego a un bar de Cancún con el público dentro, dejando ocho muertos.
Se calcula que en los últimos diez años desaparecieron 60.000 emigrantes latinoamericanos que cruzaban México, pero además desde 2006 han muerto en las grandes ciudades mexicanas 30 periodistas, asesinados por hechos vinculados con el tráfico de drogas. El futuro en la materia podrá ser tan macabro como resultaron estos últimos días, lo cual convierte a México en una advertencia para los países del hemisferio (como Argentina o Uruguay) donde el circuito de la droga está en plena expansión, armado de la irresistible persuasión de sus recursos económicos. Conviene tenerlo en cuenta antes de que sea tarde.