El Banco Mundial anunció, a través de la Corporación Financiera y la Agencia Multilateral de Garantía de Inversiones, que está estudiando financiar por un monto de hasta U$S 170 millones de dólares un proyecto de planta de celulosa en nuestro país. El proyecto de ENCE ha quedado a la espera de la decisión de la empresa sobre la nueva ubicación de la planta. El Banco, informó El País el martes, fundó su decisión de avanzar con su apoyo "en un extenso proceso de debida diligencia que incluyó los resultados concluyentes y positivos de un estudio de impacto acumulativo".
El monto total que podría llegar a considerar el Banco representa una porción importante de la inversión total prevista (que asciende a en torno de los 1.860 millones de dólares). Además, su decisión tiene también un enorme valor político. Luego de algunas malas experiencias, y tomando en cuenta las preocupaciones de las organizaciones ambientalistas y la opinión pública, el Banco actualmente pone especial énfasis en la evaluación del impacto ambiental de sus inversiones. La importancia que se le adjudica a esos estudios ha quedado demostrada en el escrutinio a que fueron sometidos los proyectos en nuestro país.
La sentencia preliminar dictada por la Corte Internacional de Justicia se refirió al probable impacto ambiental de las obras de construcción de la planta. Los informes técnicos del Banco Mundial se refieren al funcionamiento de la misma y concluyen que no contaminará el medio ambiente en su entorno. Queda aún por delante la decisión de la Corte sobre el fondo del asunto. Pero parecería evidente que la posición tomada por el Banco es un indicador importante de cual será la posición en La Haya.
Nuestro país se encuentra en una posición delicada. Es cierto que no es el responsable de ella. Las decisiones tomadas por el Gobierno uruguayo son respaldadas por sólidos argumentos jurídicos y técnicos. Pero las relaciones internacionales involucran otras consideraciones que también deben ser tenidas en cuenta al formular una estrategia diplomática dirigida a restañar las heridas y a reemplazar las tensiones actuales por una relación más armoniosa y sensata. Para el mutuo beneficio de los dos ribereños del Río Uruguay.