MATÍAS CASTRO
Uruguay recién conocerá a "Machete" el 19 de noviembre. En Estados Unidos y Venecia se presenta hoy y ya se habla sobre este vengador, tan atípico como esperado por los seguidores de la filmografía de Robert Rodriguez.
Hijo de un mexicano, Robert Rodriguez nació en Texas, pero es el más mexicano de los directores de Hollywood. Al menos por el imaginario de sus películas. Desde que saltó a la fama con El Mariachi, dieciocho años atrás, ha creado una serie de películas ambientadas en México. Machete es la última de ellas, y es, a su forma, un derivado o spin-off de La balada del pistolero y Érase una vez en México.
Machete es el primer protagónico de Danny Trejo, actor fetiche de Rodriguez y una figura idolatrada por buena parte del público que se autodenomina "geek". En Estados Unidos y ahora en Venecia, la película ya ha logrado repercusiones por el tipo de personajes que pone en pantalla: héroes feos (como Trejo), latinos, indocumentados y explotados. El enemigo en todo esto es un sistema corrupto, el mismo que se aprovechó de Machete, el personaje, cuando era agente de narcóticos.
El personaje apareció con ese nombre (en La balada del pistolero se llamaba Cuchillo) en Grindhouse, de 2007, el doblete de películas de género que Rodriguez había dirigido, escrito y producido con Quentin Tarantino. Ahí se incluía un avance de la película inexistente sobre él. Se lo mostraba como un mexicano renegado que cargaba, literalmente, con decenas de machetes y cuchillos en su gabardina, que combatía a los corruptos poderosos y que estaba rodeado de hermosas mujeres. La película que se acaba de estrenar tiene eso y bastante más.
Para empezar tiene un reparto que sólo Rodriguez podía conseguir, algo que ya había demostrado en La ciudad del pecado y en Érase una vez en México. Robert De Niro, Don Johnson, Jessica Alba, Steven Seagal, Lindsay Lohan, Jeff Fahey, Michelle Rodriguez, Rose McGowan y Tim Roth son algunas de las estrellas que se combinan en pantalla. A esto se suma el hecho de que varios de ellos interpretan papeles insólitos y caricaturescos. Porque el mundo de las películas de este director es una caricatura violenta que parece surgida de la mente de un adolescente. Y esto no es un defecto, sino que es una de las virtudes de sus películas, por el entusiasmo que destilan.
Robert Rodriguez es un bicho raro en Hollywood, pero bien metido en la industria (el hecho de que haya escrito y coproducido la nueva película de la saga Depredador es una muestra de ello). Hay muchas cosas que le dan esa rareza. Entre ellas que siempre utiliza presupuestos bajos (Machete costó 25 millones de dólares, cifra irrisoria para un film estadounidense de acción con tantos actores conocidos). "Trabajo con presupuestos bajos para mantener la libertad creativa. Con poco dinero la fantasía galopa", explicó brevemente el director-guionista-productor, durante la presentación de ayer en medio del festival de Venecia.
La otra característica atípica es su afinidad por los ambientes mexicanos y la gran cantidad de actores latinos conocidos que suele emplear. Dentro de la fantasía de la película, en la que una monja puede disparar armas gigantescas, dos enfermeras gemelas y muy sexies se convierten en chicas combativas, y Machete tiene una moto con una enorme metralleta, hay algunas ideas que buena parte del público hispano podrá reconocer. "Crecí con el problema de la explotación a los inmigrantes, pero el filme no es sólo sobre eso, tiene como primer objetivo divertir", dijo Rodriguez durante la presentación. "Machete es incorruptible, un duro. Detrás del problema de la emigración se esconden los malos, los corruptos, que quieren ganar cada vez más utilidades con el narcotráfico".
La otra persona que fue consultada por la prensa sobre el trasfondo de la película es Jessica Alba. Además de ser coprotagonista, interpreta a una agente de inmigraciones. "Es una película de fantasía, una versión exagerada de un mensaje político. No te lo puedes tomar literalmente. Hay una mujer que se saca un celular de la vagina y ruedan las cabezas de varios", contó. Para sumar exageraciones, su personaje le saca un ojo a un atacante con el taco de de su zapato. "La violencia, todo, es exagerado. Pero el filme genera temas de conversación".
Lo cierto es que este año Rodriguez ha visto cómo salen a la luz dos viejos proyectos suyos. Los guiones de Depredador y Machete fueron escritos hacia 1993, cuando él recién dejaba de ser el muchacho humilde que hacía cualquier clase de trabajo para conseguir plata y filmar, a como diera lugar. Hoy tiene un estudio propio, pero fiel a su estilo lo mantiene detrás de su casa. Y sigue escribiendo y filmando sin parar.
Danny Trejo, un actor veterano con carrera de secundario
El protagonista de Machete, a la derecha de la foto, tiene 66 años de edad, casi doscientos papeles en cine y televisión (debutó en Escape en tren, de Andrei Konchalovsky), pero esta película es la primera que hace como protagonista. "Cuando conocí a Danny me dije `Este tipo debería convertirse en el Jean-Claude Van Damme o Charles Bronson mexicano y su nombre debería ser Machete.` Así que decidí hacer algo sobre eso y recién ahora lo pude concretar", comentó Robert Rodriguez cuando comenzaba con esta película. Curiosamente, uno de los primeros papeles de Trejo había sido junto a Bronson en El vengador anónimo 4, de 1987. Pero Trejo no adquirió fama y culto de verdad hasta que hizo sus papeles secundarios en La balada del pistolero y en Del crepúsculo al amanecer, en la que era el barman vampiro.
Entrevista con Lindsay Lohan al mismo tiempo que el estreno
Lindsay Lohan, que en "Machete" interpreta a una aguerrida monja, admite haber cometido errores en el pasado y "haber tomado con ligereza algunas cosas", en declaraciones que aparecen en el próximo número de la revista Vanity Fair. Pero en la entrevista realizada en julio por la revista, antes de que la actriz de 24 años comenzara a cumplir una sentencia de 14 días en la cárcel, también defendió sus acciones con el argumento de que era joven y curiosa, y que se juntaba con la gente equivocada. "Así que mucha gente a mi alrededor, me parece, se acercaba por razones equivocadas", dijo Lohan. "Mucha gente estaba conmigo por, tú sabes, la fiesta". La actriz fue sentenciada en julio a 90 días de prisión por violar su libertad condicional en relación con una acusación de conducir ebria y poseer cocaína. Trece días después fue liberada. A pesar de todo confía en sus capacidades histriónicas y en su futuro. "No me importa lo que digan. Yo sé que soy una muy buena actriz". De su padre dijo: "Creo que mi principal meta personal es aprender a superar el trauma que mi padre ha causado en mi vida". AP