Vincenzo M. Mastronardi
El psiquiatra y criminólogo clínico italiano estuvo unos días en Uruguay para participar de un seminario organizado por la UDE. El experto observó tres problemas en materia de seguridad pública a los que el país debería abocarse: la violencia doméstica, la delincuencia juvenil y el crimen organizado. Dice que la mano dura fracasó, que sólo sirve la fuerte cohesión de la gente.
RENZO ROSSELLO
-En términos muy generales, ¿qué visión tiene usted de los problemas de seguridad pública en Uruguay?
-Por fortuna la tasa de criminalidad en Uruguay es muy baja, respecto a otros países. Esto no quiere decir que haya que bajar la guardia a estos fenómenos; en este momento histórico hay una necesidad de intervención a nivel preventivo para evitar el aumento de la criminalidad. Cada país tiene un menú criminológico específico, algunos delitos son mayores en Estados Unidos que en Europa, otros son mayores en Europa que en Latinoamérica, pero cada uno de ellos tiene diferentes características. Lo que hay que estudiar en forma pormenorizada es aquellos crímenes que constituyen una alarma para el país, como puede ser el caso para Uruguay.
-¿Dentro del menú criminológico al que usted se refiere ¿qué modalidades observa que han surgido? ¿Por qué deberíamos preocuparnos?
-El problema en Uruguay, tal vez sea el de la violencia familiar, de acuerdo a los encuentros que he tenido con representantes del gobierno así como de la Escuela de Policía, encontré que parecería importante la violencia doméstica como un punto de partida. Las familias se viven como un lugar de guerra, no un lugar de máxima seguridad. Luego el problema de los menores, los menores que también viven en esas familias violentas, también el problema del alcohol y el del tráfico de drogas, y ahora también el secuestro extorsivo, que se presentan en dos tipologías. Una primera tipología que es la del secuestro exprés.
-¿Hay otra tipología delictiva que haya observado?
-El copamiento, que es bien diferente del secuestro exprés. Porque es una inmovilización de la persona, un secuestro en la propia casa, que son obligadas a ofrecer sus bienes, el dinero o las joyas que se encuentran en su casa o a abrir su caja fuerte, o de lo contrario son obligadas a vaciar la cuenta bancaria o ir al cajero automático y sacar dinero.
-¿Es correcto verlo como una variante del secuestro exprés?
-La novedad no es esta, porque es una forma que siempre existió, siempre hubo alguien que penetró en un hogar y robó o hizo vaciar su caja fuerte. Un secuestro de persona, incluso el secuestro exprés, es una apropiación de la persona y es diferente porque se le saca del lugar donde se encuentra e inmediatamente se pide un rescate por ella. Parecería realmente un delito que se importó desde la Argentina. De hecho, me sucedió que hace tres años cuando yo estuve en Argentina, una vez que regresé fui entrevistado por un periodista de la RAI, en el canal oficial de televisión italiana, y en esa entrevista me preguntaban si yo había encontrado en el mundo algún tipo de delito diferente, alguna modalidad diferente. Al momento de responder, enseguida preferí callar, bloqueé mi respuesta porque siempre hay delincuentes dispuestos a tomar ejemplos, a tomar este tipo de delitos para luego cometerlos, preferí no dar ideas a los delincuentes emergentes.
-Ya que lo menciona, ¿ha cambiado mucho en estos años el menú delictivo?
-En 1980, en una investigación realizada por la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos), del profesor (Marvin E.) Wolfgang, se concluyó que en los veinte años subsiguientes disminuiría el pequeño hurto, y aumentarían delitos como fraudes financieros, delitos a través de computadoras, la publicidad engañosa y los delitos a favor de las grandes empresas. En Italia en este momento una de las mayores preocupaciones apunta también a la pedofilia y al material pornográfico subido a Internet. Prácticamente está creciendo, y se puede equiparar, al mismo ritmo que los problemas con la droga porque hay un comercio muy acentuado. En nuestro caso, nos ocupamos con el profesor Silvio Ciappi, que es un alumno y colega, de ayudar a naciones como Chile, Brasil, Colombia, el oeste de África, Nigeria, España, Polonia y Alemania realizando políticas para cada uno de los territorios, porque cada país tiene una realidad diferente por más que las modalidades delictivas sean similares.
-Si usted como experto tuviera que sugerir grandes líneas para hacer frente a los problemas de seguridad local, ¿a cuáles se referiría?
-Yo apuntaría a la cohesión a nivel de ciudadanía. Que funciona también para el crimen organizado, con los distintos agentes que intervienen para combatirlo. Pero no es una cosa fácil de realizar, por lo cual es necesario saber qué disponibilidad hay de la propia gente, por ejemplo en un determinado barrio, dándole fortaleza para que puedan ellos mismos, quienes forman parte de ese grupo de gente, esa comunidad, puedan combatir esos mismos delitos. Lo más importante es darles una fortaleza psicológica, un apoyo para que esa gente pueda combatir contra estos delitos. Esta unidad tiene que ser conducida a nivel de red, porque si no puede ser transformada en algo peligroso.
-¿Qué es más necesario: leyes más duras o fuerzas de seguridad más competentes?
-La mano dura fracasó en Honduras. Eso no quiere decir que no se sea firme, contundente, no hay que bajar la guardia, pero sí tiene que haber un accionar coherente, un accionar en red con todos los agentes que forman parte de esta cadena. Las investigaciones arrojan que la utilización de la mano dura no amedrenta a los delincuentes, no tiene mucha razón de ser. De hecho, el estrato de los santos y de los héroes que van a cumplir su tarea delictiva lo van a hacer de todas formas, sin sentir esa amenaza. El crimen organizado tampoco entiende de mano dura, porque está ya con sus objetivos y sus metas, tienen calculado lo que reditúa un delito por años de cárcel, por tanto no se siente amedrentado. La mano dura sirve sólo para el delincuente común.
Perfil
Nombre: Vincenzo María Mastronardi
Nació: Italia
Profesión: Psiquiatra, criminólogo, profesor de la Universidad de Roma.
Ciencia vs. Criminales
Es psiquiatra y criminólogo clínico, especializado en psicopatología forense. Es Director del "Observatorio de los Comportamientos y de las Desviaciones", Director del "Master en Ciencias Criminológicas Forenses" en la Primera Facultad de Medicina de la Universidad de Roma "La Sapienza", una de las 100 universidades más importantes del mundo y una de las más antiguas. Docente de Criminología en la Universidad de Roma Tres y Director del Instituto Internacional de Ciencias Criminológicas y Psiquiátrico Forenses, con sede en Italia y en Estados Unidos. Es autor de más de 200 publicaciones académicas, y ha editado diversos libros sobre criminología y psicopatología forense. Vive en Roma, donde además de su tarea docente practica la psiquiatría forense y asesora a varios estados.