Tony Blair
"El Viaje" es el título del libro de las memorias del ex primer ministro británico, Tony Blair, que ayer se puso a la venta en Gran Bretaña. En él, Blair aprovecha para decir que no se arrepiente de la guerra de Irak, y relata acontecimientos como su primera victoria electoral en 1997, la muerte de Diana de Gales o el proceso de paz de Irlanda del Norte. El libro, que se publicará en castellano en España a principios del próximo año, es también una oportunidad para conocer la opinión de Blair acerca de personalidades como Bush, Putin o José María Aznar.
El ex premier británico Tony Blair (57), publicó ayer su autobiografía que tituló "Un Viaje". Este libro es la vía que utiliza el ex mandatario para lamentar las víctimas que ha ocasionado la guerra de Irak, confesar su alcoholismo o calificar de nula la "inteligencia emocional" de su sucesor en el laborismo, Gordon Brown.
En las 718 páginas de memorias, Blair repasa sus 10 años al frente del gobierno británico y dedica un capítulo especial a la guerra de Irak.
"Creen que no me importa, que no siento, que no lamento con todas las fibras de mi ser las pérdidas de los que murieron (...) Lo lamento profundamente, lamento las vidas truncadas, siento pena por las familias cuyas pérdidas se han visto agravadas por la controversia", escribe Blair, según el diario The Guardian, sin renegar de la intervención: "No puedo arrepentirme de la decisión de ir a la guerra (...) pero puedo decir que nunca hubiese adivinado la pesadilla que se desató". Además, considera que derrocar al presidente iraquí, Sadam Husein, fue la decisión correcta, incluso si al final falló la principal justificación al no encontrarse armas de destrucción masiva. "En base a lo que sabemos sigo creyendo que dejar a Sadam en el poder era un riesgo más importante para nuestra seguridad que derrocarlo, y que aún cuando las repercusiones hayan sido terribles, la realidad de Sadam y de sus hijos a cargo de Irak habría sido peor", escribió Blair.
BROWN Y EL ALCOHOL. La política internacional constituye una parte importante del libro, pero Blair reserva algunas de sus reflexiones más duras para la política británica y esencialmente para Gordon Brown, quien lo sucedió en 2007, y a quien define como alguien "exasperante" y con "cero inteligencia emocional", aunque reconoce que se trata de alguien "brillante".
Blair confiesa en que estaba convencido de que Brown "nunca iba a funcionar como primer ministro", pero que cuando se colocó en la posición de sucesor era "casi imposible pararlo" sin desestabilizar al gobierno. Además, lo acusa de la derrota de los laboristas tras 13 años de poder. A título más personal, el ex premier británico señala en su libro que la presión que sintió durante sus primeros años en el gobierno lo llevó a aumentar su consumo de alcohol.
"Un whisky o un gin tonic antes de cenar, un par de vasos de vino o incluso media botella también. No excesivamente. Tenía un límite. Pero era consciente de que se había convertido en un apoyo", confiesa.
LADY DI. La princesa Diana también forma parte de las memorias de Blair. "Los dos éramos, a nuestro modo, manipuladores". "Buenos a la hora de captar los sentimientos de los demás y jugar con ellos", escribió. También dice que sintió una especial curiosidad sobre la relación de la princesa con Dodi Fayed, aunque admite no saber por qué.
"Realmente me agradaba y, por supuesto, me tragaba todo aquello de la princesa hermosa como cualquier otra persona, pero también tenía mis sospechas", dice y reconoce que dudaba de las "emociones salvajes" de Lady Di, a quien califica como "una mentora impredecible". AFP, AP, ANSA
Un duro negociador
Blair relata su primer encuentro con Aznar en unas negociaciones sobre el Tratado de Amsterdam, en 1997. "José María tenía un escollo importante: necesitaba que el tratado reflejara la posición especial de España como el receptor del respaldo europeo y como un `gran` país junto con los otros `grandes`, no `pequeño`", escribió Blair.
Cuando al final de la negociación se ofreció a Aznar un compromiso "no malo, pero tampoco bueno", éste les respondió: "No, les dije cuáles eran mis condiciones. Me voy a la sala de al lado a fumar un puro". Al cabo de un rato, Blair fue a decirle que sólo él "podía salvar" las negociaciones y que querían llegar a un acuerdo ese día. "Lo sé y me entristece", contestó Aznar antes de sacarse algo del bolsillo y agregar: "Mira. Tengo muchos más cigarros para fumar". "Consiguió sus condiciones", concluye Blair.