|
||||||||
Francisco Faig
El mundo político sufre de "electoralitis": la obsesión por pensar escenarios, establecer estrategias, figurarse alianzas, a más de cuatro años de las elecciones y a menos de seis meses de haber asumido Mujica.
El partido de gobierno antes que cualquier otro. Vázquez ha señalado su voluntad de ser candidato, y la izquierda radical hace todo lo posible por evitarlo.
Y con malhumor creciente, porque tampoco Mujica parece encarnar el redentor giro a la izquierda que ella ansía. En vez de concentrarse en gobernar, el Frente Amplio se pierde en acusaciones, en las que un día sí y otro también, se descubren corruptelas que mellan su credibilidad.
El Partido Nacional no se queda atrás. Su posicionamiento político es función de las perspectivas electorales de sus líderes. La bienvenida introspección partidaria no parece lograr desprenderse de las sospechas por descubrir secretas estrategias electorales personales.
A todos preocupa la posibilidad de una nueva candidatura de Lacalle.
El Partido Colorado, si bien rezagado por sus resultados de 2004 y 2009, se obsesiona también por 2014. Bordaberry quiere legitimar su rostro más democrático heredando la tradición republicana radical colorada: todo el episodio que conmemora los 25 años de democracia va en ese sentido.
El sector más batllista, por su parte, desde el Senado y los aparatos internos partidarios, busca evitar la imparable evolución partidaria hacia el riverismo conservador- siglo XXI a la que conduce el liderazgo de Bordaberry.
En vez de gobernar por un lado, y marcar un camino de oposición claro y distinto por el otro, el país se pierde en conjeturas electorales.
Y no es que no haya temas estratégicos para definir en el Uruguay de los próximos dos años: en el transporte -mejoras de carreteras, inversiones en vías férreas, nuevas salidas portuarias- ; en la educación -¿le torcemos el cogote a los corporativismos, o nos condenamos a la decadencia nacional? -; en la energía -¿abrimos el paso a la energía nuclear de una vez por todas? ; en la defensa - ¿qué planes reales hay para las Fuerzas Armadas luego de los episodios de la Armada?
El problema es que el camino emprendido es la peor forma de buscar el bienestar del país. La izquierda debería de terminar de consolidar un camino socialdemócrata, en vez de perderse en sus laberintos corporativos y en su leninismo esencial.
Los partidos tradicionales debieran asumir el papel que la ciudadanía les asignó en octubre de 2009, multiplicando propuestas que aseguren al país que hay un modelo distinto y posible de prosperidad nacional.
Anestesiada por una benigna e histórica coyuntura económica internacional, la opinión pública no parece percibir la gravedad de la hora.
Precisamos de mucha decisión y coraje para romper el extendido cerco del estancamiento nacional autocomplaciente, y para avanzar en las profundas reformas que nos aseguren un mayor bienestar nacional.
Es hora de terminar con la electoralitis y de actuar con responsabilidad hacia el país.










El conocido infractor "El Maikol" cumplirá 18 años en un mes. El martes de noche arrebató la cartera a Romina Severo y en el ...
La revelación de que el ex secretario de la Presidencia Gonzalo Fernández patrocinaba la defensa de un ex director del Banco de ...
Once mayores y tres adolescentes que habían sido detenidos tras participar de un ataque contra el Juzgado de Paysandú fueron ...
La Dirección General Impositiva (DGI) estima que unas 217.000 personas tienen créditos a cobrar por el Impuesto a la Renta de las ...
El presidente José Mujica aprovechó ayer su visita a una empresa recuperada por los trabajadores para responder, indirectamente, ...