ANDRÉS LÓPEZ REILLY
En la calle Machíes del barrio Ellauri hubo durante décadas un enorme basural, hoy transformado en paseo público. Un ejemplo de que con poco, se puede hacer mucho. Sobre todo para una zona que tiene todo tipo de dificultades y carencias.
Fue un vecino el que cedió al municipio el terreno donde durante años se arrojaron todo tipo de residuos. Un espacio que se anegaba con cada tormenta y donde los pastabaseros se juntaban a fumar. Hoy, el barrio cambió: ganó un espacio público que es aprovechado a diario por decenas de niños.
Frente a la nueva placita, de Machíes casi Teniente Galeano, tiene su casa Luis Alberto Rodríguez (60). Con él vive su hijo y su nuera, que se encuentra embarazada.
Rodríguez reside en la zona desde hace 40 años y conoce la evolución que tuvo el predio recuperado por la Intendencia y los vecinos. "Hace mucho había un terreno con carteles de venta, de lo más común, pero después se transformó en un basurero total, durante muchos años. Era todo agua, una zanja. La zona va progresando un poco, aunque hay asentamientos atrás. Hay muchos niños acá en el barrio. Y ahora son más por todas las viviendas que se han hecho para el lado de Teniente Galeano", relató.
De todos modos, Rodríguez advierte que a la caída del Sol, hay inconvenientes con los caballos de los recolectores de residuos, que son atados frente a las casas y galopan libremente por las calles en las que hay muchos niños.
Luis Eduardo Graña vive en el barrio desde hace 55 años. Fue uno de los que asumió la titánica tarea de limpiar el terreno que llevaba décadas de abandono. Según Graña, recuperar el sitio y construir la plaza llevó tres meses de trabajo.
Este vecino tiene ocho nietos, que disfrutan el nuevo espacio ubicado a metros de su casa. "La gente tiraba caballos y perros muertos. También se juntaban los pastabaseros. Y cuando uno quería ir para el almacén, tenía que pasar por acá, si se podía, porque cuando llovía era un pantano. Ahora, los niños salen de la escuela y se vienen para la plaza", comentó.
El almacén al que alude Graña es el "Agumaicar", que lleva ese nombre por los tres hijos de su propietario, Luis Andrada: Agustina, Michael y Carolina.
El terreno donde fue construida la plaza pertenece al padre de Luis -considerado el alma mater de la iniciativa-, un empleado municipal que lo cedió a la Intendencia a cambio de que se construyera allí un espacio para los niños.
Hoy, los almaceneros se encargan de su cuidado y limpieza, junto a un grupo de vecinos.
"Hace como 40 años que el terreno es de mi familia, siempre se usó como una `pasada` de un lado a otro. Pero a mi padre se le ocurrió la idea de prestárselo a la Intendencia, mediante un contrato, para que pusieran una placita. Todo se hizo por él, que siempre quiso que las cosas se hicieran en regla", señaló Luis Andrada.
"Ahora quedó precioso, están los juegos, pusimos un foco y los botijas están hasta tarde ahí. Le cambió la vida al barrio", dijo Andrada, quien recientemente, para el Día del Niño, hizo una actividad en la que repartió panchos y refrescos entre los más pequeños del barrio.
LA ZONA. La alcaldesa del Municipio D, Sandra Nedov, dijo que otros basurales endémicos fueron recuperados en el área por las cuadrillas municipales con el apoyo de los vecinos.
"Es difícil en una zona como la nuestra, en la que tenemos muchos recicladores. Pero donde los vecinos se comprometieron y se interesaron, tuvimos buenas experiencias, como en el caso de la plaza en la calle Machíes", declaró la alcaldesa.