El Tribunal de Apelaciones Civil de Sexto Turno condenó al Deutsche Bank Suisse (DBS), a los hermanos Dante y Jorge Peirano Basso y al Banco de Montevideo (BM) a pagar US$ 2 millones a un grupo de ahorristas que habían depositado valores en custodia en esa institución financiera, previo a la crisis financiera de 2002.
Los ministros del Tribunal los condenaron por haber cometido un "claro fraude civil", confirmando así una sentencia de primera instancia de la jueza civil Loreley Opertti, impugnada tanto por el banco alemán como por los banqueros uruguayos, informó hoy el semanario Búsqueda.
El abogado de los siete ahorristas que verán resarcidos sus ahorros, Hermann Leis, explicó a EL PAÍS digital que ninguno de los tres demandados puede presentar algún tipo de recurso ya que se emitió una sentencia ejecutorial que no admite esta acción.
"Lo único que admite (el fallo) es cumplirlo", afirmó Leis. Es una sentencia, agregó, que condena a devolver los valores robados y al pago de los costos y costas del juicio al DBS por un lado; y a los hermanos Peirano Basso y al BM (en liquidación), solidariamente, a pagar daños y perjuicios por una suma equivalente a la de los valores robados, la cual supera los US$ 2 millones.
"Son dos condenas. Una, la que involucra a los banqueros y al BM, la vamos a ejecutar acá en Uruguay".
Los abogados de la defensa de los condenados, que pidieron reserva de sus nombres, declinaron comentar a EL PAÍS el fallo del Tribunal.
CONTACTOS. Leis dijo que viajará a Suiza para entrevistarse con el Ombudsman de la banca de ese país y presentar una queja formal.
"Ahora (dijo satisfecho) voy con una posición distinta, con una sentencia ejecutoriada que condena un fraude. Y el fraude y los bancos suizos son dos cosas que no se llevan muy bien, al menos para las autoridades", afirmó.
El profesional confía que la justicia suiza también falle a favor de sus defendidos y espera que el DBS acceda a pagar voluntariamente el monto; "me parece lo razonable", afirmó. Para ellos la suma, continuó, "es como las monedas que tenemos en el bolsillo" y entendió que es más importante el significado de haber sido condenados por negocios fraudulentos en América Latina. "Es un antecedente que vale mucho más que la condena que se está sufriendo".
En el caso de los Peirano Basso, reconoce que se trata de personas que se declararon en quiebra. Sin embargo, dijo, están negociando el pago de varias deudas en Paraguay. "No quedaron pobres", puntualizó.
Finalmente destacó el fallo porque entiende marca una importante jurisprudencia y un rumbo claro de "castigar" negocios fraudulentos.
JUICIO. El caso duró nueve años. Leis dijo que la demora no fue por fallas del sistema judicial uruguayo sino por la defensa planteada por los demandados.
"Fue una penosa defensa, dilatoria. No se litiga así ante los tribunales y menos cuando no se tiene la más mínima razón como lo reconoció el Tribunal de Apelaciones. Se trataba de demorar lo que era inevitable, por no querer pagar", finalizó.