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La popularidad del presidente Barack Obama cayó y las perspectivas de los estadounidenses son cada vez peores. A esto se le suman declaraciones desde el exterior de que las reformas impiden la recuperación y de que China podría superar a EE.UU.
Para el presidente Barack Obama el día de ayer estuvo empañado por nubarrones negros.
Temprano recibió las calificaciones más bajas por su manejo de la economía en una nueva encuesta de Associated Press-GfK, la cual también reveló que una gran mayoría de los estadounidenses considera ahora malas las perspectivas financieras de Estados Unidos.
Apenas el 41% de las personas entrevistadas aprobó el desempeño del presidente en la economía, por debajo del 44% de abril, mientras el 56% lo desaprobó. Y el 61% dijo que la economía ha empeorado o tenía la misma percepción de Obama.
A esto se le sumaron las declaraciones del presidente ejecutivo del New York Stock Exchange, la mayor plaza bursátil del mundo, Duncan Niederauer, sobre que los esfuerzos de la administración de Obama por reformar el sistema de salud, financiero y de la energía podrían socavar la frágil reactivación de la economía estadounidense.
El retorno de los beneficios a las empresas, junto a una amplia disponibilidad de liquidez, tasas de interés bajas y estables, además de un riesgo nulo de inflación a corto plazo, significa que el mercado de valores estadounidense "debe subir", afirmó.
"En consecuencia uno puede preguntarse: ¿por qué el mercado no sube más?... En Estados Unidos todavía hay alguna preocupación sobre la deuda soberana en algunos países, todavía hay preocupación en el sector empresarial sobre las implicancias de la política regulatoria", agregó.
"Hasta que la actitud de la administración hacia las empresas y la respuesta de las empresas sea más constructiva de ambos lados, creo que se estará creando un desagradable contrapeso a todas las cosas positivas" que despuntan en la reactivación estadounidense, advirtió. "Todo el mundo piensa que en pocos años (la economía brasileña) será probablemente la quinta mayor del mundo", afirmó.
En los hechos el crecimiento de China, que destronó a Japón del rango de segunda economía mundial, reavivó en Estados Unidos el espectro del "peligro amarillo": el temor de que el actual campeón de la economía global sea a su vez desplazado por su arrollador rival asiático.
Los analistas se preguntan si la economía estadounidense deberá abandonar su título de primera potencia mundial que ocupa desde hace cerca de un siglo. Ello sucederá probablemente desde 2020, según proyecciones publicadas en junio por el Banco Mundial.