MALDONADO | MARCELO GALLARDO
El caso de Natalia Martínez tuvo un inesperado giro, cuando el joven acusado por su muerte se desdijo de la confesión que precedió a su procesamiento y negó haber estado en Piriápolis el 19 de enero de 2007.
El arribo del acusado a la sede judicial de 4º turno de Maldonado disparó la curiosidad de muchas personas que al mediodía transitaban por el centro de la ciudad de Maldonado, en la esquina de las calles Arturo Santana y Sarandí.
Rodrigo B.B. sorprendió a propios y extraños cuando ayer negó haber estado esa madrugada en la puerta del boliche La Rinconada de Piriápolis y menos aún haber subido a Natalia en su automóvil.
Por el contrario, el joven procesado por homicidio aseguró que esa madrugada se encontraba lejos del lugar de los hechos, más precisamente en su domicilio en Montevideo.
Cuando llegó al juzgado, Rodrigo B.B. se mostró más tranquilo y sereno que en la tarde cuando fue procesado. Inclusive, bromeó con los policías que oficiaban de custodios y que estaban a cargo de su traslado. "Parece que voy a salir en la tapa de los diarios", ironizó Rodrigo cuando bajó del móvil policial que lo condujo desde Colonia. Los efectivos policiales también fueron sorprendidos por la actitud del joven, como si exhibiera un perfil distinto al mostrado cuando fue detenido. Rodrigo se negó a declarar en la Dirección de Investigaciones y por el contrario advirtió a los policías que él no tenía obligación de hacerlo, indicaron fuentes policiales.
Cuando fue interrogado por la exactitud con la que señaló los distintos lugares en los que había estado en la madrugada del viernes 19 de enero y en el lugar donde había dejado el cuerpo de Natalia, el procesado aseguró haberse "sentido presionado" durante los interrogatorios, lo que lo llevó a contar los hechos de esa manera.
La nueva versión aportada por Rodrigo sorprendió, inclusive, a sus propios abogados, según una fuente del caso consultada por El País en la tarde de la víspera. Rodrigo fue interrogado varias veces sobre esta nueva versión y en cada oportunidad reiteró que confesó por "sentirse presionado".
Fuentes de la investigación aseguraron que pese al cambio de versión el caso es claro y que existen otros elementos que apuntan a ubicar al joven esa madrugada en la zona de La Rinconada. Además, el testimonio del propio Rodrigo fue contundente al describir cómo había dejado el cuerpo de Natalia, dónde ella había subido a su automóvil y cómo eligió el lugar frente a Laguna del Sauce.
Ahora, la defensa apuntará a tratar de probar -mediante el análisis de las radiobases del sistema de telefonía celular- que el encausado estaba lejos del lugar del incidente. Por el contrario, desde la investigación policial, se asegura que esos elementos probarían que Rodrigo estuvo esa mañana en donde dijo haber estado cuando fue detenido.
El acusado fue conducido ayer a Maldonado desde su lugar de reclusión en el departamento de Colonia para ser sometido a una pericia psicológica, retirarle una muestra para cotejar su ADN con el encontrado debajo de las uñas de Natalia y para ser interrogado por el juez de la causa Gabriel Ohanian, el fiscal Carlos Reyes y por los abogados defensores Jorge Barrera y Pablo Piacenti.
El examen psicológico que se hace en dos partes, una ayer y otra hoy, se llevó a cabo a media mañana de ayer en el edificio San Lázaro, donde trabajan los psicólogos judiciales.
La prueba apunta a establecer cómo el joven reacciona ante sus frustraciones, si es impulsivo, así como también conocer a fondo su carácter.
La instancia de ayer lunes se suma a la registrada el pasado viernes cuando el ex titular del Instituto Técnico Forense Guido Berro, el director de Investigaciones César Álvez y la hermana de la fallecida comparecieron como testigos del caso.