THE NEW YORK TIMES | DAN BILEFSKY
Pierden horas en el "shopping". Son adolescentes que venden sus cuerpos a cambio de `jeans` caros, celulares de marca o un par de medias. La joven cineasta polaca Katarzyna Roslaniec las descubrió e hizo una película sobre ellas.
La realizadora detectó por primera vez a un grupo de jóvenes de un centro comercial hace tres años, arregladas con botas de látex hasta los muslos. Las siguió e inició el diálogo pidiéndoles un cigarrillo. Durante los seis meses siguientes, las adolescentes le contaron sobre sus vidas sexuales, sobre los hombres a quienes ellas llamaban "patrocinadores``, sobre su intenso deseo de tener costosas marcas, de sus padres ausentes, sus embarazos prematuros, sus sueños rotos.
Roslaniec, de 29 años de edad, garabateó sus secretos en su cuaderno, recordando la forma en que ellas aderezaban su vocabulario con palabras como "frajer``, o "perdedor`` en castellano. Además, empezó a conversar con las adolescentes en Grono.net, el equivalente polaco de Facebook. Pronto tuvo una red de docenas de jóvenes de los centros comerciales.
El resultado es un film de ficción y oscuridad devastadora, Galerianki, o Chicas del centro comercial, que fue estrenado en Polonia en otoño y ha provocado un debate nacional en torno a la decadencia moral en este conservador país, predominantemente católico, veinte años después de la caída del comunismo.
Resulta difícil cuantificar cuántas chicas reales de centro comercial existen, pues no se identifican a sí mismas como trabajadoras sexuales y se refieren a sus clientes en términos de "novios`` o "benefactores`` para mantener la ilusión de que no son prostitutas. Sin embargo, trabajadores sociales de Polonia sostienen que el problema está creciendo, un efecto secundario del choque de la cultura de consumo de Occidente con la economía poscomunista de Europa oriental.
TESTIMONIO. El film relata la historia de cuatro jóvenes adolescentes que se prostituyen en los baños de centros comerciales para mantener su adicción a la ropa. Ha adquirido tal estatus de culto que padres de familia a lo largo del país dicen que están confiscando DVD del film por temor a que se convierta en un morboso manual de instrucciones. La revelación de que jóvenes, algunas de familias de clase media, se están prostituyendo por un producto Chanel o una costosa cena de sushi está ocasionando que mucha gente se cuestione si el materialismo está contaminando el alma de la nación. En el film, el personaje de Milena, la reina de las adolescentes del centro comercial, le explica a Ala, su inocente protegida, cómo debe elegir a un patrocinador rico: "Mira los zapatos del tipo, su reloj, así como su teléfono para ver si son caros. Es algo para empezar, ¿cierto?``, dice. Y agrega: "El amor no existe".
Las chicas del "shopping" entrevistadas dicen que tras elegir a un "benefactor", lo siguen a una tienda, para luego seducirlo probándose ropa. Se da sexo sólo a cambio de un artículo, como una blusa, nunca dinero en efectivo. Suele tener lugar en los cubículos de baños en el centro comercial o en un automóvil en el estacionamiento, lo que ha obligado a una mayor seguridad en los "shoppings" y que las adolescentes busquen ubicaciones alternativas, incluidos centros nocturnos.
En una noche reciente en Space, club de baile que es uno de los favoritos de las jóvenes, docenas de adolescentes en ajustadísimos atuendos negros giraban al ritmo del `hip-hop`, acompañadas por hombres mucho mayores que les compraban cócteles de 13 dólares. "La vida es cara en Varsovia``, dijo una de ellas.
Roslaniec ha señalado que las jóvenes de los `shoppings` son hijas del capitalismo. "Los padres se han perdido en la carrera tras una nueva lavadora o un automóvil y están en casa muy rara vez``, dijo. "Una jovencita de 14 años necesita un sistema de valores que no puede ser moldeado sin la guía de los padres. El resultado es que estas jóvenes viven en un mundo donde no hay sentimientos, tan sólo fríos cálculos``.
Según datos de un reciente estudio comisionado por el Ombudsman de Niños en Polonia, veinte por ciento de las prostitutas adolescentes en Polonia venden su cuerpo por ropas de diseñador, modernos aparatos o boletos para conciertos. Algunos detractores se quejan de que el film ofrece una visión del comercio sexual que resulta idealizada y envuelta en el `glamour`. Monika Siuchta, trabajadora social, ha observado que las prostitutas de la vida real a menudo han sido víctimas de abusos sexuales o abandonadas por sus familias, y parecen desaliñadas y dejadas, pese a la incongruencia de sus accesorios dorados.
DISTANCIA. Adam Bogoryja-Zakrzewski, quien hizo un documental sobre las jóvenes de centro comercial, dijo que este fenómeno había expuesto enteramente el grado hasta el cual la poderosa iglesia católica de Polonia, opuesta al aborto, a los homosexuales y los anticonceptivos, estaba fuera de contacto con muchos integrantes de la nueva generación, para quienes las relaciones sexuales, el alcohol y el consumismo tenían mayor atractivo. "El centro comercial se ha convertido en la nueva catedral de Polonia``, comentó. La típica adolescente de centro comercial tiene entre 14 y 16 años de edad y venía de una familia con un solo padre. A menudo abusaban de drogas o alcohol, y vendían su cuerpo en busca de autoestima.
Muchas adolescentes sostienen que hay que sentir lástima por las chicas de centro comercial, no emularlas. En Zlote Tarasy, extenso "shopping" en el centro de Varsovia, Nina Chmielewska, de 15 años de edad, estudiante de preparatorio que comía una hamburguesa en el área de comida, dijo que conocía a algunas jóvenes de "shopping" en su escuela. Le caen mal, pero reconoce las presiones. "Si quieres estar en onda y ser aceptada en la escuela, necesitas tener un buen teléfono celular, zapatos de diseñador y novio. Te juzgan por tu apariencia``, dice. "Claro, yo no quiero terminar con un hombre feo y sudoroso``.
La revelación de una joven directora polaca
La directora Katarzyna Roslaniec estudió Ciencias, Economía y Derecho en la universidad de Gdansk antes de decidir que su verdadera vocación era el cine. A partir de ahí se volcó hacia estudios de realización en la Escuela de Cine de Varsovia y en la Escuela Maestro Andrzej Wajda de Dirección.
Su primera aproximación al tema de las "chicas de centro comercial derivó en un corto rodado en 2006, que con el tiempo ha crecido hasta el largometraje documental del mismo título con el que dio el paso al largometraje en 2009.
Su film fue presentado con elogios en la edición 2009 del prestigioso festival de Toronto, y el crítico Piers Handling, quien define al film como "a veces brutalmente agresivo, a veces suavemente romántico", se refirió a él en estos términos: "Crecer como adolescente nunca es fácil, pero Roslaniec retrata a sus protagonistas no tanto como las casi niñas de catorce años que son realmente, sino como las adultas que pretenden ser. La directora exhibe un total control de su material, y no hay en su película una sola nota falsa. El franco comportamiento y el crudo lenguaje de la pandilla dejan por momentos sin aliento - estas chicas no son inocentes florecillas, y en su mundo la palabra supervivencia es sinónimo de agresión. Pero, al mismo tiempo, el rostro adusto y maduro que pretenden imponer ante la cámara y con el cual enfrentan los problemas de su vida cotidiana cuenta solamente una parte de su historia. Todas ellas tienen que lidiar con un abanico de emociones contradictorias, mientras sus propias familias y amigos les provocan sentimientos entrañables y dolor".
Un lugar de cuento de hadas
Marcin Drewniak, que asesora a adolescentes en Cracovia, observa que los `shoppings` se han convertido en los nuevos centros comunitarios de Polonia, suministrándoles a los adolescentes de ambos sexos tanto refugio como tentaciones. "Pueden probarse ropa y perfume sin tener que gastar nada de dinero``, dice. "El shopping se ha convertido en algo similar a la tierra de un cuento de hadas. Todo lo anterior habría sido inimaginable durante el período comunista``.
Elogios de la crítica y varios galardones en los festivales
"Centros comerciales: el lugar donde se crean los deseos", reza uno de los `slogans` de lanzamiento del film Galerianki de Katarzyna Roslaniec. La directora reconoce sin ambages que el lugar, y las jóvenes que se prostituyen en él, constituía una metáfora demasiado tentadora para ser desaprovechada. De ahí que haya sido el tema no solamente de uno sino de los dos únicos films que ha realizado hasta el momento.
Más allá de polémicas, con los dos films le ha ido bien con la crítica. El corto de 2006 obtuvo una mención especial en el festival de Aubagne, y un premio del jurado del Festival de Cine Polaco de 2007. Por su parte, la versión de largometraje le ha valido el reconocimiento a mejor directora debutante en largo en la edición 2009 del mismo festival.