GUILLERMO ZAPIOLA
Los kazajos siguen razonablemente enojados con "Borat", una película que los pintaba como brutos, incestuosos, violadores, promiscuos y salvajes. Ahora han decidido desquitarse. O por lo menos eso decidió el cineasta Erkin Rakishev.
Lo que planea Rakishev bajo el título de Mi hermano Borat es una repuesta al `mockumentary` ("falso documental") del británico Sacha Baron Cohen acerca de un periodista kazajo ignorante, racista, antisemita y homófobo que visitaba Estados Unidos. Como se recordará, esa visita generaba una visión también satírica, a veces inteligente, otras meramente burda y grosera, del que todavía muchos se empeñan en llamar "el gran país del Norte".
De todos modos, la imagen estereotipada de los kazajos como "bárbaros del Este" continúa molestando a los ciudadanos de Kazajstán, país que como se encuentra en el centro de Asia está al margen del paraguas protector de la "corrección política occidental!" (¿alguien se imagina la cantidad de manifestaciones que hubiera generado una película que pintara del mismo modo a latinos, negros o palestinos?).
Reconózcase, en honor de Sacha Baron Cohen, que su película tenía también bastante de autoburla judía, pero eso no parece alcanzar para los kazajos. Cuando se estrenó Borat en las pantallas del mundo, el gobierno kazajo llegó a presentar una nota de protesta ante su equivalente británico, pero por supuesto las cosas no pasaron a mayores. Cuando la selección de fútbol británica jugó en Almaty, la mayor ciudad de Kazajstán, un partido por la eliminatorias para el último campeonato mundial, el público exhibió efigies de Sacha Baron Cohen colgando de una horca. Y el propio Cohen ha hecho saber que no volverá a usar al personaje del periodista kazajo en cine o televisión.
La decisión del director Rakishev es, de todos modos, una de las más sensatas: hacer una película que se burle de la de Cohen. En esa respuesta, el protagonista será un joven norteamericano que viaja a Kazajstán para comprobar "in situ" si se trata realmente del país atrasado, "medieval", discriminador y que promueve la prostitución y la criminalidad mostrado por Cohen. El personaje encuentra a un hermano de Borat con quien padece diversas aventuras, y a cierta altura descubre (broma adicional) que no están en Kazajstán sino en el Reino Unido.
El film forma parte de una campaña kazaja por "posicionar" (como se dice ahora) a su país en el mapa. Kazajstán está viviendo actualmente un acelerado proceso de modernización y crecimiento económico (su índice de "riesgo país" es menor que el de Estados Unidos, en una lista previsiblemente encabezada por Islandia y Grecia), aunque hay severos críticos de su falta de libertades políticas. Rakishev reconoce que quiere aprovechar la popularidad de Borat para sus objetivos. Espera estrenar en 2011.
Enojos: En un partido de fútbol, el público de Kazajstán ahorcó en efigie a Baron Cohen.