BERNADETTE LAITANO
Tras un primer intento fallido, presentarse a un segundo tratamiento de fertilización in vitro puede despertar reparos en la pareja. Un nuevo test que predice las posibilidades de dar a luz un hijo, podría ayudar a decidirlo.
En Uruguay, unas 500 parejas se someten a un tratamiento de fertilización in vitro (FIV) por año. Pero no todos acaban en la sala de parto. En muchos casos, deben reiterar la técnica, y la decisión de continuar o no descansa en las posibilidades económicas, además de factores psicológicos y emocionales.
Cuántas veces sería necesario repetirlo era algo que no se podía predecir con exactitud. Pero las perspectivas parecen ir cambiando porque un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, presentó un test que determina las posibilidades de tener un hijo mediante FIV tras un primer fracaso.
El equipo de profesionales divulgó los resultados de la investigación en la última edición de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, en donde señalan que "el primer ciclo de FIV puede proporcionar una predicción cuantitativa y personalizada sobre la probabilidad de tener un recién nacido vivo en un tratamiento posterior".
La investigación analizó los datos de más de 1.600 ciclos de FIV realizados en el Hospital de Stanford entre 2003 y 2006, e identificaron 52 factores que influyen en las posibilidades de dar a luz a un bebé mediante esta técnica.
"Este concepto es radicalmente distinto del paradigma actual, en el que la edad es el principal factor de predicción", expresa en el artículo el equipo de expertos dirigido por Mylene Yao, profesora de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Stanford.
Rita Vernocchi, directora del Centro de Reproducción Humana del Interior, confirma que el porcentaje de embarazos logrados mediante FIV "depende de la edad de la mujer" e informa las cifras de dicho centro: "Hasta los 30 años hay un 60% de embarazos; de 30 a 35 años 48-50%; entre 35 y 38 años un 40%. A los 39 años hay 25% y a partir de los 40 años 12%". La clínica recibe entre 80 y 100 parejas por año.
En la Unidad de Fertilización de la Asociación Española se presentan entre 80 y 90 parejas por año para someterse a un FIV, informó su director, Alejandro Bozzolo. De ellas, alrededor del 50% resultan en nacimientos. En tanto, en el Centro de Esterilidad Montevideo atienden entre 240 y 280 casos -también anuales- y la tasa de fertilidad es del 29,5%, según datos aportados por su director, Gerardo Bossano.
"En Uruguay se hacen aproximadamente entre 400 y 500 FIV, anualmente, en todo el país y en todas las clínicas que hay", afirma Roberto Suárez, al frente del programa de Salud Pública que desde junio de 2009 atiende a las pacientes de ASSE y por el que este año ya pasaron 80 parejas.
Disminución de la fecundidad, incremento de abortos espontáneos y aumento de malformaciones fetales son algunas de las complicaciones vinculadas a la edad. Pero Vernocchi también señala que "más del 50% de los casos de infertilidad de la pareja son por problemas del varón".
"En el hombre puede haber subfertilidad y si la mujer también tiene problemas, entonces eso se potencia. Pero si uno de los dos es muy fértil, se puede compensar", aclara la directora del Centro de Reproducción Humana del Interior.
Los problemas de reproducción en diferente grado afectan en Uruguay a entre el 15% y el 18% de la población en edad reproductiva, dice Suárez. Para combatirlos, se utilizan técnicas de baja y alta complejidad. Entre estas últimas está la FIV, método por el que la fecundación del espermatozoide al óvulo se efectúa en un laboratorio.
En Uruguay, ese tratamiento cuesta entre US$ 5.000 y US$ 7.000, salvo en Salud Pública, en donde la medicación y la internación son totalmente gratuitas para quienes acceden al procedimiento.
A nivel general, casi un 40% de las parejas repite el tratamiento tras un primer intento fallido. Los consultados coincidieron en que el dinero es la principal causal entre quienes optan por no reiterarlo.
Predecir. Los investigadores de la Universidad de Stanford explican que, si bien la FIV es la mejor opción para las parejas subfértiles, muchas veces la decisión de someterse nuevamente al tratamiento tras un intento fallido es evaluada con cautela porque hay demasiada incertidumbre respecto al futuro éxito.
La búsqueda de mayor exactitud y precisión guió a los especialistas, que encontraron 52 factores que influyen en el éxito o fracaso de una FIV. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, la tasa de crecimiento del blastocisto -que tendría 26% de influencia relativa-, el total de gonadotropina (hormonas que se producen en la mujer durante el período de gestación), la endometriosis, el número total de embriones y, claro, la edad de la mujer.
"A pesar de estar influidos por múltiples variables paternales y del embrión, y sus potenciales interacciones, hemos establecido que las posibilidades de obtener un recién nacido vivo mediante FIV pueden ajustarse a una investigación científica rigurosa y pueden predecirse", es una de las conclusiones del examen.
Esta herramienta predictiva puede usarse para determinar el número de ciclos de FIV que necesitaría cada paciente para tener un hijo, para identificar a las candidatas ideales para la transferencia selectiva de embriones o para determinar cuáles son los factores de riesgo para madres e hijos.
De esta forma, ayudará a las parejas a decidir si continuar con el tratamiento, buscar una alternativa, o renunciar a él.
"Algunos pacientes podrían estar influenciados por percepciones propias. Alternativamente, algunos podrían abandonar por motivos que no están vinculados al pronóstico, como factores económicos, o debido a una combinación de éstos con otros", sentencian los investigadores.