ROMA | EL PAÍS DE MADRID Y
LA NACIÓN / GDA
Después de tres meses de disputas, Silvio Berlusconi rompió la alianza con Gianfranco Fini, su socio político desde 1994 y cofundador del Pueblo de la Libertad (PDL), y puso en riesgo la estabilidad de sus mayorías en el Parlamento italiano.
"Ya no existen las condiciones para seguir bajo el mismo techo", se puede leer en el documento de censura que la directiva del partido de Silvio Berlusconi redactó despidiendo a Gianfranco Fini. El texto subraya las "insalvables divergencias" con el grupo de quien desde hace meses critica la acción del gobierno y exige medidas para solucionar la "cuestión moral" que aflige al PDL.
"Ya no estoy dispuesto a aceptar el disenso, un partido en el partido", dijo el primer ministro que despidió de su bloque a quien preside el Congreso. La cúpula del PDL también decidió sancionar a tres lugartenientes del líder disidente.
La movida, que fue oficializada ayer, obligó a Fini a conformar su propio grupo parlamentario, y eso es lo que anunció en una conferencia de prensa convocada para levantar la voz contra Berlusconi, principal responsable de su expulsión.
"Ha demostrado su espíritu profundamente antiliberal acusándome de promover críticas a algunos proyectos de ley, imaginen qué crimen más inmundo" comentó irónico Fini leyendo el documento aprobado por la cúpula del PDL que sella su condena y pide su dimisión como presidente del Congreso, algo que no hará.
"Estoy allí como garantía del imparcial funcionamiento de la cámara, no de la mayoría. Quien piensa eso razona según lógicas empresariales", declaró.
Fini creó un nuevo grupo, Futuro y Libertad, con 33 diputados y 10 senadores. Todos estaban presentes ayer durante la conferencia de prensa y parecían relajados mientras escuchaban las directivas de su líder: "Vamos a ser leales hacia nuestros electores. Seguiremos apoyando al gobierno cuando de verdad cumpla con el programa y se preocupe por el interés colectivo. En caso contrario, vamos a oponernos", declaró. "Cada cosa se discute en el Parlamento".
Berlusconi suele recurrir a mociones de confianza y decretos de ley para aprobar sus reformas y normas, por lo cual el nuevo bloque y los dichos de Fini se convierten en una amenaza para su proyecto de gestión. A pesar de esto, el gobierno no tiembla y el primer ministro informó que no relevará a los secretarios de Estado del grupo recientemente formado.
"Los amigos de Fini en el Ejecutivo trabajan bien. Confío en ellos", declaró. Futuro y Libertad tiene los números para dejar en minoría al gobierno. El Ejecutivo (PDL más Liga Norte) hasta ayer tenía 344 diputados pero ahora se queda con 311 votos, cuando la mayoría en esa cámara es de 316.
En el Senado, en cambio, la fuerza de Berlusconi seguirá siendo la dominante: con 165 bancas supera a las 158 que establecen la mayoría.
Antes de la ruptura, Il Cavaliere se había mostrado confiado en que "los números son abundantes y no cabe la posibilidad de cambios en el Ejecutivo y en la mayoría". Pero incluso en el mejor de los escenarios, su mayoría será muy frágil, situación que recuerda a la de Romano Prodi en 2008.
Gobernar así no será sencillo para quien se jacta de ser el mejor primer ministro de la historia de Italia y que presume de liderar "il Governo del fare" (el Ejecutivo del hacer). Al "Professore" Prodi, mucho menos ambicioso, se le cayó el gobierno y hubo que adelantar las elecciones.
RUPTURA. Recientemente el oficialismo se vio sacudido por investigaciones de la magistratura por corrupción, negociados y la existencia de una presunta red secreta de la que formarían parte varios estrechos colaboradores de Berlusconi.
La gota que colmó el vaso fue que ni Fini ni varios de sus colaboradores salieron a defender a los implicados. Al contrario, sugirieron que, si estos eran indagados por la Justicia, debían dimitir apelando a una cuestión "moral".
Fini ya había tomado distancia del jefe máximo en muchos otros temas: no estaba de acuerdo, y lo hizo saber abiertamente, con la denominada "ley mordaza" que limita el uso de las escuchas telefónicas y su publicación, y tampoco estaba de acuerdo con el endurecimiento de la política de inmigración oficial.
Además, en un virtual fuego cruzado con su cofundador, también cuestionaba públicamente que el gobierno italiano recurriera seguido a las mociones de confianza y los decretos para acelerar trámites parlamentarios.
A mediados de abril último, en la reunión cumbre del partido, los dos habían discutido abiertamente ante las cámaras: "Si querés hacer política, renunciá a tu cargo institucional", disparó Berlusconi. "¿Qué? ¿Me echás del partido?", le respondió, desafiante, Fini.
Después de meses de creciente tensión, la anunciada ruptura llegó. Consciente de que Berlusconi estaba a punto de expulsarlo, Fini le propuso una tregua a través de una entrevista con el diario Il Foglio.
Pero la oferta de Fini fue considerada por Il Cavaliere como "insuficiente" y realizada "demasiado tarde".
Chau Villa Certosa
El primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, busca comprador para Villa Certosa, la lujosa propiedad que posee en la isla de Cerdeña desde 1988 y en la que solía veranear. Allí fue donde el paparazzi Antonello Zap-padu lo descubrió en compañía de un grupo de jóvenes, fotografías que desencadenaron su separación y provocaron un gran escándalo político.