PARÍS | El presidente francés Nicolas Sarkozy anunció medidas para luchar contra la creciente delincuencia y en especial contra la practicada por personas de origen extranjero.
La medida más llamativa de su discurso, donde cuestiona el modelo de integración francés, es proponer que se pueda despojar de la nacionalidad a los extranjeros que ataquen a agentes de la policía.
"La nacionalidad debe poder ser retirada a toda persona de origen extranjero que haya atentado voluntariamente contra la vida de un funcionario de la policía, un militar de la gendarmería o de toda otra persona que represente la autoridad pública", declaró.
Sarkozy señaló que el país sufre "las consecuencias de 50 años de inmigración insuficientemente regulada" y anunció su voluntad de que los hijos de extranjeros nacidos en Francia que hayan cometido algún delito ya no acceden automáticamente a la nacionalidad al alcanzar la mayoría de edad. Las medidas incluyen también penas de cárcel más severas para ciertos delitos -lo que será debatido después del verano en ese hemisferio- y una evaluación de "los derechos y las prestaciones a las que tienen hoy derecho los extranjeros en situación ilegal".
La oposición y asociaciones de Derechos Humanos denunciaron la medida del presidente, que tiene poca popularidad. "Está en juego (...) la expresión de una xenofobia comprobada", señaló la Liga de los Derechos Humanos. EL PAÍS DE MADRID