Brasil está comprando arroz uruguayo a un ritmo sostenido pero los molinos uruguayos esperan que los negocios se incrementen a partir de septiembre, cuando se acentúe en ese mercado el déficit de 1,5 millones de toneladas que sufre en esta zafra.
"Es el mercado latente más importante que hay hoy", dijo a modo de ejemplo Jaime Cardoso, secretario de la Gremial de Molinos Arroceros a El País.
Tradicionalmente el faltante de arroz en el mercado brasileño se acentúa más en la primavera, acelerándose la importación de arroces del Mercosur. Por eso se estima que durante el segundo semestre del año habrá una mayor dependencia de este mercado.
Por otra parte, los molinos uruguayos están muy contentos porque Irán retomó las compras de arroces uruguayos. Esta semana se terminó de cargar un barco que formaba parte de un negocio muy grande pactado en 31.000 toneladas.
Este mercado estuvo trancado durante dos años, porque "el organismo que compraba arroz pertenecía al gobierno y éste decidió no comprar más y pasó toda la actividad de compras de arroz a los privados. Eso dificultó mucho", explicó Cardoso.
La industria uruguaya también está vendiendo arroces en la Unión Europea, gracias a la ausencia de arroces transgénicos. En este mercado, los negocios se están haciendo a los ritmos acostumbrados, según confirmaron fuentes de la industria. Hasta hace unos años, este mercado era casi exclusivo para el cereal estadounidense, cuyas variedades son similares a las que se plantan en el Uruguay. Sin embargo, la presencia de algunas partidas de arroces transgénicos dejó fuera a Estados Unidos y los molinos uruguayos aprovecharon la oportunidad de ingresar y mostrar la calidad del cereal local.