DIEGO FISCHER
Si no lo hubiera leído el martes pasado en El País creería que es una cachada de las que se suelen hacer el 28 de diciembre: el Día de los Santos Inocentes. Ojo que no quiero entrar en temas religiosos. Aunque ahora que lo pienso mejor, sí. Porque capaz que fue una aparición la que tuvo la intendenta de Montevideo Ana Olivera.
Pero no, no puede ser porque ella es comunista y los adeptos a esa ideología no creen en Dios, ni en los Santos, aunque veneren como tales a personajes políticos de siniestra historia y trayectoria. Pero entonces, cómo se entiende que la flamante jefa comunal capitalina haya ascendido, el pasado martes, a 900 funcionarios municipales. Sí, 775 obreros y 106 administrativos y que además les haya anunciado a los representantes de Adeom que la semana entrante se aprobarán préstamos en mejores condiciones para los funcionarios municipales a los que la Intendencia saldrá de garantía: es decir usted, yo y todos los que pagamos impuestos en Montevideo.
Parece que Olivera, veinte días más tarde de ocupar su despacho del Palacio Municipal, decidió hacer lo que todos los intendentes frenteamplistas han hecho en estas dos décadas: gobernar para Adeom y premiarlos con nuestra plata por los desastrosos servicios que prestan, cuando los prestan.
Confieso que ha sido una gran desilusión. No porque tuviera expectativas sobre su gestión. Pero las recientes declaraciones del ministro de Trabajo Eduardo Brenta, me alentaron a pensar que algo podía cambiar. Brenta, hablando de la reforma del Estado, en un reportaje en el semanario Búsqueda sostuvo que el Frente Amplio debía "hacer una fuerte autocrítica de cómo manejó las relaciones con Adeom".
Y reconoció que su fuerza política le "dio todo a cambio de nada". Sostuvo: Adeom aplicó la lógica de "apropiarse de la mayor cantidad de privilegios posibles". Ministro, Adeom no aplicó la lógica que usted menciona, la sigue aplicando y ahora tiene además madrina. "¿Se pueden quedar unos minutitos para charlar?" , les dijo Olivera a los dirigentes del gremio el martes pasado antes de anunciarles los nuevos regalos: Señora, sería bueno que recorriera los barrios y conversara "unos minutitos" con los vecinos.
Si lo hiciera, comprobaría que nosotros somos los que queremos respuestas que el municipio nos debe desde hace años y que exigimos soluciones y que estamos hartos de pagarle a su intendencia impuestos siderales. Y le recuerdo, a cuenta de ser reiterativo, que no hay mayor injusticia que sacarle a quien trabaja y se desloma en el sector privado para dárselo a los que nada hacen.