MATÍAS CASTRO
Ricardo Fort y Miami. Miami y Ricardo Fort. Dicha ciudad estadounidense ha sido parte fundamental de la imagen del millonario argentino desde que su popularidad estalló el año pasado. Es uno de los elementos que se han mencionado con frecuencia, y mucha veces con admiración, a la hora de hablar de lo que define a esta figura. Ahora sumó un viaje más hacia allá, después de los cientos que ha hecho y que han despertado fascinación entre quienes lo siguen. Este lunes partió hacia allí y dejó atrás Argentina y en particular Showmatch, con lo que su ausencia este lunes tuvo más peso que su presencia.
¿Por qué se fue al Norte? Todo fue como continuación de su pelea con el boxeador "La Mole" Moli. Como un niño, Fort se ofendió por una intermediación hecha por el conductor José María Listorti y partió, abandonando sus intenciones de arreglar las cosas con el boxeador. En tiempos como los que corren en Argentina, una reacción así no podía ser mejor reflejo del imaginario colectivo. Grito, me peleo, discuto, amago a buscar una solución, pero me ofendo porque malinterpreto un comentario y me voy. Básicamente eso es lo que hizo Fort ante cámaras y es lo que a mucha gente le gustaría hacer ante la compleja realidad de su país.
Pero el común de la audiencia de Showmatch no puede tomarse un avión e ir a gastar plata donde quiera. Por eso mismo Fort, con este gesto, vuelve a explicarnos porqué se convirtió en una celebridad. Cumple un ideal que muchos querrían, un sueño lejano que se puede seguir a diario por televisión y que no es una ficción, porque Fort, sus cirugías, sus autos, casas, viajes y chequeras, son reales. Se fue, entonces, para confirmarnos que es la celebridad que el Río de la Plata precisa.
Ya volverá y será recibido con más cámaras y más notas de prensa de las que tuvo cuando partió y durante su ausencia. Por ahora ha agregado un capítulo más a su extraño teleteatro realista, mientras levanta la frente y se hace el ofendido.