Hugo GarcÍa Robles
El pasado jueves 22 de julio se cumplieron cuarenta y cuatro años de la desaparición de Lauro Ayestarán. Su personalidad tiene tantas aristas que él mismo, sintetizándolas, se autodefinía como investigador. Acumulaba múltiples tareas que iban desde la de profesor de la llamada entonces Cultura Musical en Enseñanza Secundaria, en la Facultad de Humanidades en su viejo recinto de la Ciudad Vieja, en la Fundación Torcuato di Tella en Buenos Aires y la asesoría del Ministerio de Cultura. Fue director de la Radio Oficial, hacia 1960, donde hizo una renovación formidable de los programas creando los Enfoques culturales en los cuales las personalidades de la cultura desarrollaban pequeños espacios de unos diez minutos sobre los más diversos temas. En ellos estuvieron Arturo Ardao, Clemente Estable, Roberto Ibáñez, Domingo Bordoli, para citar solamente algunos de los maestros convocados. Creó el Archivo de la Palabra donde se recogían las voces memorables del pasado obtenidas a través de contactos que trajeron a ese reservorio las de Unamuno, Churchill, Neruda, Gabriela Mistral y muchos más, sin omitir las nacionales de Zorrilla de San Martín, Álvaro Armando Vasseur, Juana de Ibarbourou y otros.
Uno de sus mayores aportes fue la recolección folclórica del Uruguay que desarrolló sin desatender las restantes tareas y las de su familia integrada por su esposa Flor Rodríguez y cuatro hijos. Comprende cinco mil grabaciones de campo que permiten afirmar, sin titubeos, son el rostro sonoro del país. Dejó varios libros, de los cuales su monumental La música en el Uruguay editado en 1953 es pieza fundamental a la cual debería seguir otro volumen que no llegó a escribir.
Poco antes de morir dijo a quien escribe, mientras le mostraba el índice de su libro sobre el Estilo, que este tendría unas setecientas páginas, que todas ellas estaban en su cabeza y que sólo faltaba escribirlas. La muerte se lo impidió. Su nombre se perpetúa en el Centro Nacional de Documentación Musical creado por la entonces ministro, María Simon y actual sub-secretaria de la misma cartera.
Lauro Ayestarán nació en 1913 de modo que la masa enorme de su herencia insumió los exiguos cincuenta y tres años que vivió.