MALDONADO | MARCELO GALLARDO
Los vecinos de El Jagüel de Punta del Este exigieron por escrito a la Intendencia de Maldonado la adopción de medidas que impidan las "picadas" y todo tipo de competencia de motos en la antigua pista de aterrizaje del aeropuerto local.
En una nota presentada a las autoridades, los vecinos expresaron que no aguantan más los ruidos, las molestias y los peligros provocados por las pruebas de motos.
Los vecinos solicitaron que "dada la magnitud de la problemática, la gravedad de los daños humanos en juego y la extensión geográfica de las zonas afectadas" se dé prioridad a la solución del problema y se coordinen "acciones efectivas entre las reparticiones a su cargo para la pronta erradicación de las picadas, prácticas de motocross y demás actividades vehiculares ilegales en la zona".
De acuerdo al escrito presentado en la comuna, estas actividades se realizan en la manzana contigua a la que ocupa la antigua pista de El Jagüel, es decir la comprendida por las calles Pedragosa Sierra, Aparicio Saravia, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla.
Dentro de esa manzana, donde se halla una cancha de fútbol, también existe una "pista" ubicada sobre la calle Isabel de Castilla "a metros de barrios de vivienda y descanso". Pero también "todas las vías y espacios adyacentes" se utilizan "para correr con las motos, hacer `willy` (cuando las motos levantan la rueda delantera) y ensayando todo tipo de pruebas de riesgo vedadas por la ley 18.191", dijeron los vecinos.
"No obstante los terribles accidentes ocurridos, no obstante las numerosas comunicaciones telefónicas intentadas por múltiples personas afectadas, no obstante el ruido insoportable que está arruinando la calidad de vida en barrios enteros, hasta el momento no ha existido respuesta eficaz de las reparticiones competentes. La inacción o impotencia de las autoridades públicas es más grave aún, dado que el problema se agravará sustancialmente con el correr de los días y especialmente en la temporada de verano", agregaron.
A su juicio, esto genera, "más accidentes con lesionados graves o fallecidos y demandas judiciales por los daños y perjuicios cada vez mayores provocados a miles de vecinos de la zona, es el saldo previsible de persistir la insuficiente respuesta de las reparticiones públicas responsables".
IRRESPONSABILIDAD. Los demandantes indicaron que quienes concurren a esa zona con sus motocicletas van a "correr picadas, practicar motocross y ejecutar un variado abanico de acrobacias que tienen con denominador común la irresponsabilidad total".
"Se conduce en forma temeraria, con total desprecio por la vida propia y ajena. No existe habilitación alguna al efecto, ni medidas de seguridad de ninguna índole. Se provoca un ruido ensordecedor y constante que llega por lo menos a veinte cuadras a la redonda arruinando la paz en un área de cientos de hectáreas, dentro de las cuales quedan comprendidos barrios enteros clasificados como residenciales y cuyos moradores viven, vacacionan o pasan sus fines de semana en ellos justamente con el ánimo de tener sosiego", añadieron.
Asimismo, propusieron a las autoridades de Tránsito de la comuna que tomen medidas para dar "solución definitiva al problema para bien de toda, absolutamente toda la población". Al respecto, pidieron que se instale una guardia permanente de inspectores en el lugar, "con apoyo policial si fuere necesario", y que se realicen los "controles correspondientes de uso de casco, licencia de conducir y silenciador".
Por otra parte, pidieron la "habilitación de una pista adecuada en zona rural", para que los motociclistas puedan realizar sus pruebas "con las medidas de seguridad necesarias".
Más ruido que en el centro de una ciudad
Las picadas suelen realizarse sábados, domingos y feriados y la mayoría de los vehículos tienen "escape libre", sostienen los vecinos por lo que producen más ruido que una moto normal. De esta manera, quienes viven en los aledaños "padecen niveles de ruido mucho más altos que los de un apartamento ubicado en pleno centro de una gran ciudad". Los vecinos adujeron que esta situación "representa una violación flagrante de la Ordenanza de Ruidos Molestos sancionada por decreto Nº 3865".
El reclamo vecinal fue dirigido a la Dirección General de Higiene, a la Unidad Nacional de Seguridad Vial y al ex director de Tránsito de la IMM, Álvaro Luzardo, seguramente ignorando los cambios que se han producido en la cúpula comunal. De todos modos, los vecinos solicitaron a la Intendencia "su inmediata intervención" en el asunto.