CARLOS REYES
La Biblioteca Nacional inició una investigación administrativa sobre un presunto plagio y apropiación indebida de fotos de su acervo, que habrían sido utilizadas para un libro de Mercedes Vigil y Raúl Vallarino, editado por Planeta en 2007.
"Esa acusación de plagio me llegó formalmente hace una semana, aunque informalmente ya había salido una nota en 2008 en Brecha sobre ese asunto. Yo me enteré por la profesora Alicia Fernández, que es investigadora y funcionaria de la Biblioteca Nacional, y damnificada directa, porque hizo la investigación, junto a Óscar Villa", contó a El País Carlos Liscano, director de la Biblioteca.
"Una vez que me enteré puse en marcha los mecanismos que corresponden: no hacerlo hubiera sido incurrir en omisión, pero acá no hay nada personal. Las propiedades de la Biblioteca tengo obligación de defenderlas", aseguró el jerarca.
Liscano aclaró que acá hay en juego "dos partes distintas: una es la investigación que hizo Fernández, que fue hecha en horario de trabajo y con material de la Biblioteca y para la Biblioteca. A ella le pertenece la propiedad intelectual del trabajo, pero el material es de la Biblioteca".
"Y después la fotografía del libro: la denuncia es que hay una supuesta apropiación, que son y eran propiedad de la Biblioteca. Las fotos se escanearon acá, tenemos un catálogo publicado y después se hizo una exposición itinerante de la guerra del Paraguay. Y bueno, la cosa está en que no hubo ninguna cita, nada, yo leí el trabajo de Fernández, y es un trabajo interno. Ella empezó a trabajar en esto hace 30 años, con dos historiadores más", aseguró el director, quien agregó que "puede haber una investigación judicial una vez que culmine la investigación administrativa, pero eso no lo sabemos".
Liscano señala que los casos de Vallarino y Vigil no son iguales. "Uno ejercía el cargo de director y según Fernández, él le ordenó que le entregara la investigación que ella había hecho. Lo sé porque me lo ha contado ella. Ella tiene registrado el día y la hora que, supuestamente, el ex director de la Biblioteca le obligó a copiar ese trabajo".
Por su parte Vallarino, en conversación telefónica desde el Exterior, dijo a El País que "no hay nada de cierto: le están contando a Liscano una historia, porque esto ya pasó, y se explicó y se solucionó todo hace años. Le están vendiendo otra cosa al director, que es nuevo y no conoce la operativa de la Biblioteca".
"Yo no presioné a nadie: me llegaron a decir que era demasiado blando ante los pedidos de los empleados. Está todo desvirtuado y mal explicado y le están diciendo las cosas como no son al nuevo director", insistió el escritor.
"Las fotografías no son de la Biblioteca Nacional. Fernández dice que son únicas, y eso no es real. Las fotos son del Museo Histórico Nacional, pero se deslizó por error una foto de la Biblioteca. Eso fue un error de imprenta: era una copia bajada de internet, de libre uso, y yo la dejé hasta que no sacara la foto en el Museo Histórico. Y después no la cambiaron. Si usted abre la página primera, está el agradecimiento al Museo Histórico Nacional", agrega.
"Se miente descaradamente: está mi solicitud al Museo Histórico en 2007, cuando pido que se me otorgue hacer las fotografías. Y en cuanto a los textos, lo que se utilizó de ellos era material publicado, y están en la bibliografía del final. Yo trabajé solo con la parte de fotografía, la parte de texto la trabajó Mercedes Vigil. Acá se puede probar fácilmente que no hubo dolo", remata Vallarino.
Abogado de Vigil
Fernando Aguirre Ramírez, abogado de Mercedes Vigil, declaró que "estamos armando una carta a la Biblioteca poniendo a disposición todos los elementos necesarios. Ella no tienen ninguna participación con el suministro de las fotos. Tenemos la sensación que con motivo de toda la polémica que hubo por los escritores que se sentían agraviados por su designación de ciudadana ilustre, alguien armó esto para ensuciarla".