DUISBURGO | AFP Y AP
Alemania está de luto por los 19 muertos y los 342 heridos que dejó una estampida humana en la Love Parade. La fiesta de la música tecno, a la que asistieron 1,4 millones de personas, acabó en tragedia y ahora buscan a sus responsables.
"Vi a gente muerta en el túnel y a otras personas vivas pero inconscientes", contó Anneke Kuypers, una chica neozelandesa de 18 años. Alemania se vistió de negro ayer, después que el sábado una estampida humana generada por el pánico y la desorganización acabara con esas 19 vidas, entre las que había seis extranjeros.
"Yo estaba en el túnel hacia las cinco de la tarde. Había muchas barreras, y los puntos de paso eran muy estrechos", contó Alexis, de 28 años, originario de Wuppertal, una ciudad cercana a Duisburgo, en el oeste de Alemania, donde más de 1,4 millones de personas participaron en el macrofestival tecno.
"Era de locos. Había policías en las escaleras tirando de la gente para sacarla. Algunos intentaron romper las barreras. Era terrible, caótico", añadió.
El drama se produjo en un túnel de 200 metros de largo y 30 de ancho. Este parecía ser el único acceso al terreno de una antigua estación de mercancías donde se desarrollaba la fiesta tecno.
Los testigos relataron que cuando la estación estuvo colmada, la Policía pidió por altavoces a la gente que estaba adentro que se retirara por el mismo camino. Pero no cerraron el ingreso al lugar, por lo que seguía entrando gente mientras los otros intentaban salir. Comenzó a reinar el pánico y se desató la fatal estampida.
Anneke Kuypers, neozelandesa, relató que, como es socorrista, intentó ayudar en medio de la crisis: "La gente estaba deshidratada, y algunos habían bebido demasiado o tomado drogas".
Las autoridades de la ciudad decidieron no interrumpir la fiesta por miedo a provocar otros movimientos de pánico entre el inmenso gentío y muchos de los que estaban en el evento ni se enteraron de lo que había pasado en el túnel.
"Es una locura. La fiesta continuó", se indignó Lubbert, de 31 años y originario de Hannover, en el norte de Alemania.
"Todo el mundo siguió bailando, pese a que algunos tal vez tenían amigos que habían muerto", añadió.
A los asistentes de la fiesta se sumaron varios padres que acudieron al lugar preocupados por sus hijos, ya que tampoco el sistema de telefonía celular funcionaba correctamente. Un policía describió la escena del drama como un "infierno".
"El ambiente era agresivo (...) la gente estaba descontrolada", contó el oficial, que pidió el anonimato, al diario alemán Spiegel.
En una conferencia de prensa, el fundador del evento -que comenzó como una manifestación pacífica en Berlín en 1989-, Rainer Schaller, declaró que nunca más se realizará la fiesta.
"El Love Parade fue siempre un evento pacífico y feliz", pero será para siempre eclipsado por la tragedia, manifestó Schaller. Y agregó: "Esto se acabó".
Del lado del gobierno, la canciller Angela Merkel se dijo el sábado "atónita", y el recién electo presidente Christian Wulff comentó: "Esta catástrofe, que ha causado muerte, pesar y dolor en un festival pacífico con gente joven de muchos países, es horrible".
El alcalde de Duisburgo, Adolf Sauerland, prometió una investigación exhaustiva en busca de culpables. "Antes del evento, elaboramos un sólido plan de seguridad con los organizadores y todos los responsables. Las investigaciones ya abiertas deben desvelar lo que sucedió exactamente", declaró.
La cifra
1989 Es el año en que por primera vez se celebró la Love Parade en Berlín. En 2007 la fiesta se trasladó al oeste de Alemania, a Ruhr.