Ricardo Alfonsín
En Argentina lo miran como un serio candidato presidencial para disputarle el gobierno a los Kirchner en las elecciones de 2011. Por el momento, Ricardo Alfonsín -hijo del ex presidente Raúl Alfonsín- deja abierta la puerta para su candidatura. "Tengo vocación de poder, pero no la pongo en mí, la pongo en las ideas, los valores, los problemas", dice. Y agrega: "si tengo que asumir la responsabilidad, con mucho gusto la asumiría". Alfonsín advierte que su país debe tomar algunas medidas en el plano económico antes de las elecciones.
Carlos Ríos
Alfonsín (h) estuvo el lunes en Montevideo invitado por el Partido Colorado para el acto en el Palacio Legislativo por los 25 años de la recuperación de la democracia en Uruguay. Vino en representación de su padre, el ex presidente Raúl Alfonsín (1927-2009), que gobernó en Argentina entre el 10 de diciembre de 1983 hasta 1989 cuando, tras elecciones anticipadas en el marco de un proceso de hiperinflación, le pasó el poder a Carlos Saúl Menem.
El día que su padre asumió el gobierno lo recuerda con una mezcla de esperanza y temor. "Por supuesto que había una gran alegría, pero esa alegría rápidamente se transforma en sentimiento de responsabilidad y una gran preocupación, porque no queríamos que nos pasara lo que en otras inauguraciones de etapas democráticas posteriores a 1930: que a los pocos años se producían interrupciones militares".
El desafío entonces era asegurar las libertades civiles. "¿Terminaremos definitivamente con las dictaduras? ¿Terminaremos con las interrupciones militares? ¿Recuperaremos definitivamente la democracia política? ¿Podremos transitar desde la democracia política hacia la democracia social?".
Hoy Alfonsín (h) observa las democracias de América Latina "consolidadas" y "sin riesgos de interrupciones militares". De todos modos insiste en que una de las interrogantes de hace un cuarto de siglo sigue vigente: "Veo que no hemos podido progresar demasiado desde la democracia electoral o política hacia la democracia social".
-¿Considera que en este punto está el principal riesgo de las democracias regionales?
-Sí, las dificultades que tenemos para avanzar hacia sociedades más justas. Creo que pueden deslegitimarse las democracias por pérdida de dimensión moral si no son capaces de resolver los niveles de injusticia que todavía padece Latinoamérica.
-Su partido, la UCR, integra el Acuerdo Cívico y Social, como una alternativa al gobierno de los Kirchner. ¿Qué tienen para ofrecer?
-Primero, ningún gobierno hace todo mal y ningún gobierno hace todo bien. Nosotros no queremos llegar al gobierno para hacer todo lo contrario a este gobierno. Queremos llegar para dejar de hacer las cosas que se han hecho mal y hacer muchas que no se han hecho. Por otro lado, coincidimos con la posición actual del gobierno en cuanto a que el Estado no puede ausentarse, tiene que cumplir un rol activo pero virtuoso en el funcionamiento de la economía, y que debe operar de manera tal de resolver las inequidades que genera el mercado. En este discurso coincidimos. La diferencia la tenemos en que creemos que algunas de las medidas que se piensan para producir estos resultados no son consistentes desde el punto de vista técnico, y en otros casos creemos que se quedan nada más que en el discurso, que es un progresismo más declarativo que operativo. Y estamos construyendo un frente nacional, racional, progresista, democrático, popular que pueda reemplazar al gobierno con un sentido de superación.
-¿El Acuerdo Cívico lo puede tener a usted como candidato?
-Me puede tener a mí, a Hermes Binner (gobernador de Santa Fe), a Elisa Carrió (diputada), a Julio Cobos (vicepresidente, enfrentado con los K), entre otros.
-¿Pero usted tiene aspiraciones de postularse?
-Le digo la verdad. Yo tengo vocación de poder, pero no la coloco en mí. No me lo creen en el partido, me imagino que fuera del partido tampoco y en Uruguay menos porque no me conocen. Pero yo no pongo la vocación de poder en mí, la pongo en las ideas, los valores, los principios, los programas. Si hay alguien que está en mejores condiciones que yo, adelante, no hay ningún problema. Si tengo que asumir la responsabilidad, con mucho gusto la asumiría. Veremos, es temprano todavía.
-¿Se imagina a Néstor Kirch-ner disputando un segundo gobierno?
-Sí, creo que nadie mejor que Kirchner para ser kirchnerista.
Ya en la provincia de Buenos Aires, cuando se discutía si iba a ser o no diputado, me hacían la misma pregunta. Y yo decía que sí, que nadie mejor que Kirchner para hacer kirchnerismo. Creo que en esta ocasión va a pasar lo mismo. No me gusta ni me disgusta, para gobernar hay que ganarle a todos. Le vamos a ganar (risas).
-¿Qué podemos esperar de la economía argentina en los próximos meses?
-Creo que el contexto internacional continuará siendo favorable. En el caso particular de Argentina tenemos que corregir algunos errores que se han cometido. Tenemos que tomar algunas decisiones que espero sea antes de 2011, para generar condiciones de gobierno más amigables que las que tuvimos que enfrentar en 1999.
-¿Qué medidas?
-Hay que tomar decisiones para detener la inflación, si bien todavía es controlable. Tenemos que resolver problemas con la energía, generar condiciones para que haya inversiones que puedan aumentar la oferta energética en el país. Si queremos crecer al 5-6% anual necesitamos una inversión en materia de energía de miles de millones de dólares por año. Tenemos que resolver los problemas que tenemos con el campo. Y recuperar credibilidad, que se va a expresar no solamente en los niveles de las tasas de interés que hoy nos cobran en los mercados internacionales, sino en la inversión. No sólo la inversión extranjera, también las nacionales. Argentina tiene mucha gente con dinero puesto en bancos afuera.
-¿Qué opina del presidente de Venezuela, Hugo Chávez?
-Yo tengo diferencias grandes con Chávez, por supuesto. No quiero decir nada más. Tenemos que tener las mejores relaciones con Venezuela e incluso con el gobierno de Chávez, pero me parece que no contribuye demasiado a la unidad latinoamericana.
-¿Cómo ha observado el conflicto entre Argentina y Uruguay por la planta de Botnia (hoy UPM)?
-Lamento sinceramente ese conflicto. No quiero decir nada que pueda molestar ni en Uruguay ni en Argentina, pero no se manejó bien desde la República Argentina. No fue de manera deliberada que se hicieron las cosas mal. Podríamos haber hecho las cosas de otra manera al principio. Espero que ahora podamos resolver estos problemas a partir de una relación de diálogo y busca de consensos.
-¿Dónde se manejó mal el conflicto en Argentina?
-Creo que deberíamos haber hablado mucho más al principio con Uruguay. No se habló, se dieron ciertas circunstancias y frente a ellas no hicimos lo mejor. Yo siempre dije que el pueblo de Gualeguaychú, al que quiero y estimo, se estaba equivocando. Así (con el bloqueo del puente San Martín) no íbamos a resolver el problema, íbamos a agregar otro. Había que empezar como se hizo después, con la Justicia y acatando el fallo.
-Da la impresión de que el gobierno argentino dejó actuar a los piqueteros de Gualeguaychú cuando decidieron bloquear el puente.
-Yo no diría que dejó actuar, sino que alentó, que es peor. Tal vez si no se hubiera alentado, la cosa no hubiera continuado. Ahora (en el gobierno argentino) han cambiado, pero al principio había una actitud de celebración. Yo creía que era un error, que era una actitud populista. Para qué generar otro problema con un país como Uruguay que son como nuestros hermanos.
El gobierno K "no puede ser identificado como progresista"
-Usted se define progresista y de centro izquierda. ¿Cómo define al gobierno de los Kirchner?
-Yo no creo que el Frente para la Victoria -alianza electoral fundada en 2003 para sostener la candidatura de Néstor Kirchner- pueda ser identificado, más allá de su discurso y de algunas decisiones puntuales, como una fuerza progresista. Más bien me parece pragmática. Tengo razones para suponer eso si analizo las biografías políticas de sus dirigentes. Durante la década del 90 fueron en su mayoría impulsores de esas reformas. Son más bien pragmáticos con alguna tendencia populista, que no es lo mismo que populares.
-¿Se refiere a las reformas llamadas "neoliberales"?
-Por supuesto, las acompañaron todas. La mayoría de los dirigentes que hoy están y que las critican tan severamente, fueron responsables por la implementación y defensa de esas políticas. Yo no creo que sea un gobierno progresista. En todo caso es necesario desarrollar una tarea en el país encaminada a caracterizar adecuadamente al Frente para la Victoria. Porque si el Frente para la Victoria tiene éxito en su intensión de instalar la idea de que es el progresismo en Argentina, es posible que la salida venga por centro derecha, y sin perjuicio del respeto que me merecen esas posiciones, creo que no sería bueno para el país una salida por ese lado. Por eso tenemos una responsabilidad muy grande los que nos identificamos con concepciones de centro izquierda.
Perfil
Nombre: Ricardo Luis Alfonsín.
Nació: Chascomús, Buenos Aires.
Edad: 58 años.
Estado civil: Casado, 3 hijos.
Del aula a la política
Nació en Chascomús, provincia de Buenos Aires, el 2 de noviembre de 1951. Es maestro y abogado. Durante la última dictadura militar en Argentina (1976-1983) ejerció como profesor de Educación Cívica y fue vendedor de mechas para tornos industriales. Ingresó a la política en 1993, como convencional nacional de la Unión Cívica Radical. Entre 1999 y 2003 fue diputado de la provincia de Buenos Aires. Ocupó la Secretaría de Relaciones Internacionales de la Unión Cívica Radical. Para las elecciones legislativas de 2009 fue segundo candidato a diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires, en la lista del Acuerdo Cívico y Social, obteniendo el 21,48% de los votos y logrando así su banca. Asumió el 10 de diciembre de 2009. Le gusta venir a Uruguay, pero dice que no a Punta del Este. "Prefiero veranear en Pocitos, es más provinciano que Punta del Este", cuenta. Los medios argentinos lo consideran un firme candidato presidencial para 2011.