DANIEL ISGLEAS
Por falta de dinero, el Ejército redujo un 50%, en promedio, la alimentación de su personal en los batallones de todo el país, lo cual hace temer a sus autoridades que esto haga aumentar las bajas de efectivos y torne más crítica la situación.
Una circular de difusión interna emitida por el Comando General del Ejército dispuso la reducción en distintos porcentajes de los alimentos que se suministran en las unidades militares de todo el país a los más de 20.000 integrantes del personal superior y subalterno de la fuerza, dijeron a El País fuentes castrenses.
La orden, firmada a comienzos de mes por el jefe del Ejército, Jorge Rosales, establece la necesidad de rebajar el suministro de varios rubros de la alimentación en distintos porcentajes hasta llegar a un promedio del 50%, añadieron los informantes.
El ministro de Defensa, Luis Rosadilla, se reunió en el Parlamento con varios diputados a quienes explicó que la situación está en vías de solucionarse. Dijo que hay gestiones ante el Ministerio de Economía y Finanzas para lograr, hacia fines de julio, un refuerzo de rubros que permita a las distintas unidades brindar alimentación a sus efectivos hasta que dentro de unos meses se vote el presupuesto para el año entrante.
El ministro contó a los diputados Víctor Semproni (Espacio 609), José Amy (Vamos Uruguay) y Javier García (Alianza Nacional) que semanas atrás ordenó hacer un relevamiento de las disponibilidades alimentarias en las distintas unidades de todo el país. El informe que recibió indica que en muchos batallones del interior del país se subsiste con la cosecha de sus propias quintas.
SANGRÍA. Las fuentes militares consultadas dijeron a El País que este hecho se suma a otras causas de abandono de la fuerza por parte del personal subalterno e, incluso, de oficiales.
La carrera militar ya no es atractiva en el país, ni siquiera para los que pretenden convertirse en oficiales. La causa es el bajo nivel salarial que se acentuó a partir de la crisis de 2002.
La fuerza enfrenta hoy serios problemas para reclutar personal subalterno e, incluso, recibe pedidos de baja de oficiales jóvenes, algo impensado pocos años atrás.
En los últimos meses, una decena de oficiales recién formados pidió la baja para dedicarse a actividades privadas más lucrativas.