SAN PABLO | El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, reveló ayer que tuvo que tomar medidas para enfriar la economía con el objetivo de detener las presiones inflacionarias que generaba el crecimiento a ritmo "chino" del Producto Interno Bruto (PIB).
"Tomamos medidas para contener un poco el crecimiento de la economía, porque la economía estaba creciendo muy fuerte y cuando la demanda es muy fuerte y se compra más de lo que se produce, tenemos algo que no queremos que vuelva a Brasil, que es la inflación", afirmó Lula.
En su programa semanal de radio "Café con el Presidente", el mandatario justificó así el retiro de incentivos a la venta de automóviles y electrodomésticos.
"Estamos en un momento excepcional, cosechando lo que sembramos", dijo el mandatario, al destacar la creación de 1,4 millón de empleos fijos en el primer semestre y la proyección para dejar el gobierno a fin de año con 2,5 millones de empleos creados en 2010.
El mandatario agregó que "la generación de empleos se produce cuando el mundo entero vive una situación de desocupación". ANSA