ALEXANDER LALUZ
La Filarmónica de Montevideo presenta esta noche (19.30) un nuevo concierto de su ciclo Uruguayos por Uruguayos en el teatro Solís, y con dos focos de particular interés en su programa sinfónico-concertante.
El primero de ellos, la actuación del joven director uruguayo Esteban Louise Aineceder; el otro, el estreno absoluto del Concierto para piano de Leo Maslíah, con Élida Gencarelli como solista.
Los datos básicos. Louise nació aquí, en Montevideo, en 1986, y su acercamiento a la música siguió las líneas históricas: estudió piano, solfeo a temprana edad y luego, de la mano de Francisco Schlotthauer y Elizabeth Szilagyi, estudió viola.
También pasó por varias agrupaciones corales, ese espacio de formación fundamental para todo músico: Coro de Niños y Jóvenes del Sodre, y después en el Coro de Jóvenes del Conservatorio Falleri-Balzo y el Coro de la Escuela Universitaria de Música. Y en 2004 inició su formación en dirección de coro y orquesta en la Escuela Universitaria de Música.
En la actualidad, ya tiene varios logros en materia de dirección orquestal, como su reciente actuación al frente de la Sinfónica de San Juan, Argentina y ya está trabajando en varios proyectos a nivel local.
Su aspecto no difiere demasiado del cualquier otro joven de 24 años. Campera, bufanda, vaqueros, bolso al hombro. En la calle, se confundiría con la multitud sin problemas. Pero desde este año su nombre ya pasó a esa lista de "figuras de la música culta" que atrapa la atención mediática: va a estar al frente de la Filarmónica, con la responsabilidad de un estreno absoluto, y es, desde abril, el nuevo director del coro estable del Sodre.
La inserción en este medio, por cierto, no es fácil, pero "realmente no me puedo quejar. El Sodre me abrió las puertas teniendo 24 años para dirigir el coro y la Filarmónica confió en mí para dirigir en el teatro Solís".
Con este concierto, dice, va todo "muy bien, muy entusiasmado". El mérito, un repertorio "muy lindo". "Tenemos la posibilidad de estrenar el concierto de Leo Maslíah, con una gran solista como Élida Gencarelli". Esta obra, explica, tiene "momentos realmente geniales, tiene tres movimientos muy distintos. El primer movimiento, por ejemplo, posee algunas complejidades rítmicas que son muy interesantes de trabajar. Pero lo que me interesó mucho son los climas que crea en el segundo movimiento, las armonías que logra; también lo que hace en el tercer movimiento, con ese juego en el que parodia a Beethoven, en algunos momentos, sobre todo en la cadencia del piano y algunos tramos orquestales".
El resto del programa, "también es muy interesante. Comenzamos con un poema sinfónico de Luis Cluzeau Mortet, Canto de amor, que hace muchísimos años que no se toca. Y en la segunda parte hacemos la Suite N°1 de (Carlos) Estrada, que también fue muy tocada por la (otrora) Orquesta Sinfónica Municipal, cuando Estrada era su director, pero después pasaron muchos años sin tocarse. El concierto termina con las Estampas criollas de (Beatriz) Lockhart, que es una obra muy tocada en el exterior, con arreglos para vientos, cuartetos de cuerda".