PABLO ANTÚNEZ
México continúa consolidándose como un fuerte importador de tableros contrachapados uruguayos. Comenzó a comprar en 2007, cuando el principal destino de la mercadería era Estados Unidos y hoy acapara la mitad de lo exportado.
En 1997, las dos fábricas productoras de tableros contrachapados (Urupanel y Wayerhaeuser) volcaban, mayoritariamente, su producción a Estados Unidos, pero la crisis generada en el sector de la construcción de ese país, obligó a buscar nuevos mercados. Ahí apareció México que hasta 2009 importó prácticamente la mitad de la producción de tableros contrachapados y maderas aserradas que se producen en el país.
Hoy sigue siendo uno de los principales compradores en este rubro y se estima que cobrará mayor relevancia en pocos años.
"El año pasado, se exportaron cerca de US$ 30 millones en tableros contrachapados y de ese total el 58% tuvo por destino México", aseguró a El País Edgardo Cardoso, gerente de la Sociedad de Productores Forestales del Uruguay, remarcando la importancia de este destino.
En este rubro, donde a la materia prima se le da valor agregado, los principales mercados son, además de México, Estados Unidos y Reino Unido.
"México importó algo así como cuatro veces más que Estados Unidos e Inglaterra", agregó Cardoso.
La crisis de la construcción en Estados Unidos castigó fuertemente a las dos fábricas uruguayas de tableros contrachapados a poco de haberse instalado en el país. Sin embargo, con una gran madurez, lograron detectar mercados alternativos para sus productos y continuar en pie hasta hoy, sin tener que bajar la cortina.
En cuanto a las perspectivas de este rubro, parecen ser alentadoras, según la visión de la Sociedad de Productores Forestales del Uruguay. También son promisorias para el resto de los rubros, aunque el optimismo de los productores uruguayos es mesurado.
"La celulosa lleva casi un mes y medio con el precio estabilizado e incluso con algún pico hacia abajo. Es que desde mayo de 2009, el precio de referencia rondaba los US$ 600 y a julio de 2009, está alrededor de los US$ 905", destacó el gerente de la Sociedad de Productores Forestales del Uruguay.
El vocero admitió que las perspectivas para la forestación "son buenas", pero advirtió que el sector quiere ser "cauteloso".
Es que para muchos rubros forestales Estados Unidos era un mercado muy importante y todavía no se recuperó totalmente de la crisis económica. La madera uruguaya tiene por destino el segmento de la construcción, porque básicamente a ese mercado se envían tableros contrachapados y maderas aserradas.
Por otro lado, el grueso de la exportación forestal del Uruguay se envía a la Unión Europea y en el viejo continente, países como España, también viven secuelas de la crisis económica que sacudió al mundo durante 2008 y se extendió hasta parte del año pasado. "Hay luces amarillas sobre otros países europeos", admite Cardoso. El temor de los forestales es que se esté nuevamente, ante picos de crisis que puedan opacar el crecimiento.
Apuesta al futuro forestal
El grupo Weyerhaeuser invirtió más de US$ 450 millones desde que se instaló en Uruguay en 1997. El grupo cuenta con 143.000 hectáreas en cuatro departamentos.
Por su parte, la empresa Urupanel es de capitales chilenos y también realizó una fuerte inversión en Uruguay, incorporando tecnología de élite para valorizar su producción. Se instaló en 2005 en Tacuarembó y cuenta con más de 500 funcionarios.