JOSÉ L. AGUIAR / RAÚL MERNIES
"Hay mucho temor a la palabra crisis, pero nosotros creemos que el Sistema Nacional Integrado de Salud ya está entrando en crisis. No podemos esperar a que el 100% de las mutualistas estén complicadas para empezar a hablar de crisis".
La frase es de Egardo Mier, presidente de la Federación Médica del Interior (FEMI), quien exhibió los números sobre la mesa para exponer cómo el nuevo sistema ha desequilibrado de forma acusada los balances de instituciones de asistencia en varios departamentos.
En 2008, antes de que el Fonasa entrara en vigencia, sólo dos de las 23 mutualistas agrupadas en FEMI tenían "números rojos". Hoy, sostiene Mier, "tenemos 12 en esa situación".
La gráfica del declive, desde 2008 a la fecha, "es paulatina pero muy firme, y vemos con cierto desasosiego que la realidad que se detectó en Montevideo es lo que está sucediendo en el interior. Eso nos tiene muy preocupados", agregó.
IMPACTO. La Federación Médica del Interior da cobertura a unos 713.000 afiliados, tiene bajo su órbita 35 sanatorios donde trabajan 2.800 médicos y unos 13.000 funcionarios.
En enero de 2008, con el ingreso masivo de afiliados al amparo del Fondo Nacional de Salud (Fonasa), la Federación incrementó su cobertura en un 40%, pasando de unos 500.000 a 700.000 afiliados.
"Esos 200.000 nuevos beneficiarios significaron un impacto muy importante", explicó Carlos Cardoso, integrante del Comité Ejecutivo de FEMI.
"Para poder dar respuesta a esa demanda, se requirió un esfuerzo de inversión en estructura y recursos humanos, más médicos y más personal. Aunque hubo un impacto positivo por el aumento de los ingresos, los ajustes posteriores de cuotas, que determina el Ministerio de Economía, nunca acompasaron los costos de los ajustes salariales y de la nueva canasta de prestaciones", dijo Cardoso.
Los directivos de FEMI también critican "el invento de las metas asistenciales" que el Ministerio de Salud Pública exige a los prestadores, y cuyo cumplimiento aporta ingresos extras a las mutualistas.
"El tamaño de la torta que correspondía a la cuota salud antes de 2008 es el mismo que hoy, sólo que ahora hay un porcentaje de ingresos fijos (la cápita) y otro componente por el cumplimiento de las metas; no hay recursos adicionales", explicó Luis Noya, tesorero de la gremial.
"Entonces, aumentó la canasta de prestaciones, aumentaron las demandas de los beneficiarios, hay que cumplir además con las metas asistenciales -lo que exige más recursos humanos- pero tenemos que manejarnos con la misma plata que antes", agregó.
SOBRE LA MESA. La Federación, desde luego, hizo llegar su preocupación al Ministerio de Salud Pública, pero se quejan de no haber tenido respuesta.
"Todo esto se lo hemos planteado al ministro Daniel Oles-ker. En abril tuvimos la primera y única entrevista, en la que le presentamos documentación referida a esta situación y desde ese momento no hemos tenido respuesta", expuso Mier.
"En los actos en los cuales hemos coincidido le hemos reiterado el pedido. Y tampoco…", dijo resignado Mier, quien ve con cierto recelo los números que maneja el Ministerio de cara al Consejo de Salarios y la demora en el reajuste de cuotas correspondiente al mes de julio.
ALERTA. En general, la gestión de las instituciones del interior siempre ha sido buena. En la crisis de 2002 no cayó ninguna. Los balances han arrojado, tradicionalmente, resultados mejores que el conjunto de las mutualistas de Montevideo.
"Pero hoy vemos que la mitad de las instituciones de FEMI tiene números en rojo, que en algún caso alcanzan el 4% de los ingresos operativos, que es una cifra que preocupa bastante", alerta Nilsa Iriondo, secretaria de la Federación.
Iriondo sostiene que las mutualistas del interior "vienen haciendo un esfuerzo paralelo a la implementación del SNIS, con un itinerario y a un ritmo que muchas veces no es el que se pretende desde el MSP".
"Las cosas se han hecho con mucha premura y no acompasando un proceso de adaptación de las instituciones. Y en la medida en que vemos que hay instituciones que estaban bien y que sus balances empiezan a aparecer deficitarios, eso nos inquieta. Los riesgos que se corren no son pequeños; de sostenerse esa situación podría generarse una disminución de la calidad asistencial, que no pretendemos, o la posibilidad de pérdidas de puesto de trabajo, que tampoco deseamos, porque en el interior del país nuestras empresas, después de las intendencias, son la principal fuente de trabajo", afirma.
La cifra
713.000 es el número de afiliados a los que brindan cobertura las 23 mutualistas del Interior que están agremiadias en la Federación.
Carencia de especialistas es otro de los problemas que deben enfrentar
La directiva de la Federación Médica del Interior reconoció que los problemas económicos tienen alguna repercusión en la atención, aunque cada institución hace los mayores esfuerzos para intentar evitarlo.
"Tenemos problemas y como instituciones del interior tenemos nuestras particularidades. El crecimiento de nuestra cantidad de afiliados nos ha significado un esfuerzo muy importante desde todo punto de vista, porque no estábamos preparados para atender a tanta gente con los mismos parámetros de calidad que atendemos a nuestros pacientes de siempre", comentó el titular de la Federación, Egardo Mier.
De todas formas, aunque los problemas se vienen acentuando con el pasar de cada mes, Mier contó que "las encuestas publicadas por la Junta Nacional de la Salud establecen que en el interior es donde hay mayor cumplimiento de lo que son los plazos para la atención y las exigencias aplicadas".
Uno de los problemas que quedó en evidencia luego de la avalancha de afiliaciones fue la carencia de especialistas.
"Tenemos dificultades en algunas especialidades, pero esa es una realidad que estamos atravesando en el Uruguay entero, sólo que en el interior lo sentimos más", explicó Mier.
La directiva de FEMI indicó que este tema también fue "puesto sobre la mesa" y hasta se presentaron trabajos "hace un par de años".
"Hicimos un estudio en todo el interior de la población médica, discriminada por edad y por especialidad. Eso se lo acercamos al decano de la Facultad de Medicina, al director de la Escuela de Graduados y a la ministra de aquel momento (María Julia Muñoz). Les dijimos claramente que en un estudio prospectivo, el interior estaba en desventaja y que en pocos años la situación iba a ser mucho peor", explicó Nilsa Iriondo, secretaria de la directiva.
Las principales carencias están en pediatría, anestesiología y las especialidades quirúrgicas. "La Facultad hace mucho tiempo que no forma, o forma uno o dos por año". También alertan que la población médica del país "está envejecida".