PABLO ROSSI
La Policía siente la presión que ejerce la sociedad para que se aclaren los cuatro secuestros exprés y en tal sentido realiza un trabajo "full time" para dar con los delincuentes. Una filmación de los atracadores sería clave para capturarlos.
Semanas de intenso trabajo está teniendo la Policía, más específicamente, el Departamento de Hurtos y Rapiñas de la Jefatura de Montevideo, que viene realizando una ardua tarea en procura de desarticular la banda que cometió cuatro secuestros exprés en la capital.
Por el momento, la Justicia solo procesó con prisión a J.E. por delitos de secuestro y rapiña especialmente agravada. No obstante, la investigación continúa por parte de la Brigada de Asaltos. La mitad del personal está abocado al esclarecimiento de estos hechos, "se trata de 20 efectivos en condición de full time". Altas fuentes policiales dijeron a El País que realizan vigilancias, recaban información en la calle y "hacen trabajo de campo". Los focos de atención policial son asentamientos, sobre todo de noche "cuando los delincuentes se refugian en un aguantadero", afirmaron.
La Policía va tras cuatro personas "dos mayores y dos menores" filmados cuando cometieron, en pleno secuestro, una rapiña a una estación de servicio en Las Piedras.
Desde Hurtos y Rapiñas reconocieron que "la presión de la sociedad se siente", aunque indicaron que hay que "mantenerse al margen, porque son temas delicados y se pueden cometer errores". Desde la órbita policial sienten que la gente "quiere que aclaremos estos casos", dijeron a El País.
Las fuentes policiales indicaron que los delincuentes frecuentan Villa Española, "andan en la vuelta y se conocen todos del barrio". De todos modos, el rastreo se extiende hacia otras zonas, dado que "ellos (los delincuentes) saben que los estamos buscando".
Según dio cuenta la Policía, los detenidos que fueron al Juzgado y el viernes recuperaron la libertad "sabían todo acerca de los secuestros, hasta cómo habían actuado", pero la jueza Mariana Motta no encontró elementos para procesarlos.
La Policía no tiene dudas que los secuestradores fueron siempre los mismos en los cuatro casos. Aún no se pudo establecer la vivienda en que dejaron recluidas a las víctimas. "Nosotros habíamos localizado una vivienda, pero el ya procesado dijo que no era". De todos modos, gracias a las declaraciones de las víctimas es claro que se trató de la misma finca. "Se repetía el colchón en el piso, el balde donde hicieron sus necesidades y las cortinas azules", dijeron efectivos del caso.
VÍCTIMAS. Desde Hurtos y Rapiñas sostienen que los secuestrados no tienen ningún "canon en común", sino que fueron "casos fortuitos". En ninguno de los hechos la Policía dispuso de una vigilancia particular para los afectados. Esta iniciativa, por lo general, responde a una orden del Ministerio del Interior, pero en estos casos puntuales "no se estableció una vigilancia". De todos modos, se mantuvo un contacto fluido entre víctimas y autoridades policiales, incluso más "(los secuestrados) salieron a recorrer con la Policía el cantegril donde los habrían dejado recluidos".
Cinco días decisivos
El lunes 12 el jefe de Policía, Walder Ferreira, declaró a El País: "Estamos trabajando en buena dirección. Puede haber personas que estén copiando los mismos métodos".
El miércoles 14 la Policía detuvo a dos jóvenes, mayores de edad, como sospechosos de participar en los secuestros.
El jueves 15, detuvieron a dos sospechosos más, en tanto que la Justicia procesó con prisión a J.E. por delito de secuestro y rapiña agravada.
El viernes 16 la jueza de 7° Turno liberó a los sospechosos, carente de pruebas.