A. LALUZ
El cantante argentino Jairo llega a Montevideo con una propuesta íntima para el repaso de una trayectoria que inició a principios de los años setenta. La oportunidad, además, será doble: hoy y mañana (21 horas) en el escenario de La Colmena.
Esta sala de la calle Maldonado 2182 recibirá a Jairo junto a su banda estable formada por Osvaldo Figueras (guitarra y dirección), Guillermo Cardozo (piano), Gustavo J. Horche (batería), Daniel Ferrón (bajo), Giacommo González (percusión) y Javier Néstor Acevedo (acordeón). Un colectivo de músicos con el que viene tocando desde hace varios años y "además grabaron conmigo los últimos cinco o seis discos, por lo que tienen muy bien conocido el repertorio", explicó a El País el artista cordobés.
Para estos dos conciertos, agregó, "el repertorio será bastante amplio, hace muchos años que canto y es una carrera ininterrumpida. Y desde cada disco hay canciones que siempre se van incorporando al repertorio, lo que hace cada vez más difícil armar un show y que no se quede nada afuera". Por esta razón varias de las canciones que provienen de sus primeros discos editados en la década de 1970, aparecerán reunidas en un popurrí o en un medley. Y también "habrá una parte en la que cantaré folclore, seguramente varias canciones de Piazzolla, Yupanqui. Y haremos algunas canciones de este último disco, Los enamorados".
A la hora de confeccionar un programa así, explica Jairo, pesa mucho la experiencia, el oficio y la preocupación por lograr cierta unidad conceptual. "He vivido muchos años en Francia y he aprendido a manejarme con rigor en la selección de canciones para un concierto. Es decir, tratar de que el espectáculo tenga cierta coherencia, que no sea solamente un rejuntado de canciones, que se hilvanen temas a partir de ciertos criterios unificadores en lo musical y letrístico".
Los enamorados. Éste es el título del más reciente lanzamiento discográfico de Jairo, que es fruto de una nueva colaboración autoral con el escritor y periodista cordobés Daniel Salzano. "Bueno, con Daniel trabajamos juntos desde hace más de 20 años, y nos juntamos cada vez que tenemos que hacer un disco nuevo, y ese trabajo lo hacemos con bastante celeridad".
Esta forma de encarar la creación, contó el cantante, es el resultado de un buen entendimiento entre los dos artistas: "hay entre nosotros una cuestión de confianza mutua, y por eso podemos trabajar a distancia. Él vive en Córdoba y yo en Buenos Aires, hace muchos años, cuando comenzamos a colaborar en esto de hacer canciones, era algo similar: él estaba en Madrid y yo en París". Salzano es en esto "toda una garantía. Es fantástico a nivel poético, y me ha permitido encontrar un lenguaje propio, que se pueda distinguir del resto. Además tiene una gran originalidad en su escritura, en la elección de los tópicos. Sobre eso, yo después le pongo música como una ráfaga: no demoro en terminar las canciones".
El disco, que continúa en varios aspectos lo realizado en Cielos (1994), Balacera (1999) o Ferroviario (2003), contó nuevamente con la producción de Yaco González, hijo de Jairo. "Él trabaja conmigo hace varios años, y ha sido el productor de mis últimos seis discos". Su aporte, además, es fundamental, reconoce el cantante, porque logra darle una gran unidad al material y siempre ha encontrado el sonido, los colores, los balances justos para cada obra, capitalizando la comodidad de trabajar en el estudio "que tengo aquí en casa, donde encaramos los proyectos sin la premura del tiempo, la marcación del reloj y las monedas que van corriendo, como pasa en otros estudios".
Venir a Uruguay con este material nuevo, además del casi obligado repaso de los clásicos, es para Jairo "como cumplir un sueño. Queremos mucho a Uruguay; allí pasamos mucho tiempo con mi mujer, en nuestra casa en Santa Ana, Colonia". Un lugar, un paisaje que lo ha fascinado desde el primer momento, y que lo motiva a continuar con otras de sus vocaciones artísticas: la pintura, lo que ha hecho que "la gente de ahí me diga que yo voy a ser recordado como un cantante argentino y un pintor uruguayo. Y no les falta razón".