La dificultad para identificar a los delincuentes conspira para aclarar los casos de secuestro exprés. Ayer sólo uno de los cuatro detenidos fue procesado. La Policía continúa trabajando, ahora sobre terreno más firme.
"Sólo una de las víctimas pudo hacer un reconocimiento más firme, en los dos primeros casos y en el último los nervios y lo rápido que pasaron las cosas jugaron en contra", explicó uno de los investigadores del caso.
Las pistas seguidas por el Departamento de Hurtos y Rapiñas condujeron a la detención de cuatro hombres jóvenes, los más implicados en los secuestros exprés, de 22 y 19 años de edad respectivamente. Estas cuatro personas fueron las que declararon ayer durante buena parte de la jornada en el Juzgado Letrado de 7° Turno en lo Penal, junto a los testigos y víctimas de estos hechos.
Las detenciones se produjeron en la zona de Villa Española, pero también hubo operativos en Piedras Blancas ya que se estima que hasta allí fueron llevadas las víctimas secuestradas en Pocitos, Punta Carretas y Villa Biarritz. Incluso ayer mismo, mientras los cuatro indagados permanecían a disposición de la jueza Mariana Motta, la Policía detuvo a otra persona que pudo desvincularse de los hechos y quedó en libertad.
dificultades. Tanto la modalidad utilizada por los delincuentes como los problemas de las víctimas para identificarlos, fueron las principales dificultades con que ha venido tropezando la investigación.
Se estima que en los cuatro casos -y posiblemente también en un quinto caso ocurrido hace más de un mes donde la víctima fue el dueño de un local de Abitab en el Cerro- no actuaron los mismos delincuentes, aunque todos ellos forman un mismo grupo.
En los dos primeros casos registrados el 28 de junio pasado en la zona de Pocitos y Punta Carretas, las víctimas apenas pudieron ver a sus captores lo cual terminó por dificultar posteriores reconocimientos.
En cambio resultó clave el caso de la empresaria que fue sorprendida por los delincuentes junto a su sobrino cuando salía de su casa y se disponía a abordar su coche. Esto fue sobre las 22 horas del miércoles 7 de julio, en Cipriano Payán y 2 de Mayo, en Villa Dolores.
Ambos estuvieron alrededor de cuatro horas en manos de sus captores, antes de ser liberados les entregaron $ 50 para que tomaran un ómnibus, ya que los delincuentes se quedaron con el coche que más tarde lo hallaron abandonado en la zona de Piedras Blancas, sitio donde más tarde se comprobaría que los maleantes tenían una base de operaciones.
Fue, precisamente, en el interior del automóvil de esta mujer que se halló la cédula de identidad de uno de los involucrados y un receptor handy. Un descuido que resultó fatal para los maleantes que habían cuidado, incluso, de borrar sus huellas dactilares de los vehículos de sus víctimas.
FIRME. Pasadas las 22 horas la jueza dispuso el procesamiento de J.E., a quien le tipificó un delito de secuestro en concurrencia fuera de la reiteración con un delito de rapiña especialmente agravada.
Los otros tres detenidos, en cambio, volverán a ser conducidos hoy a la sede judicial.
Mientras estas actuaciones prosiguen, los investigadores de Hurtos y Rapiñas procuran la captura de al menos otros cuatro integrantes del grupo, entre ellos dos menores de edad. Cabe recordar que ya estuvo detenido un menor de 15 años que el juez de Adolescentes, Washington Balliva dejó en libertad aunque ordenó vigilar, según declaró él mismo a El País. Este extremo del caso reveló cierta rispidez entre el magistrado y algunas de las unidades policiales involucradas en la investigación, ya que Balliva adujo que no fue acatada su orden de vigilar al joven para saber con quiénes se vinculaba.
No obstante, y dado que los investigadores dependientes de la Dirección de Investigaciones continúan actuaciones paralelas a las comisarías, hay varias acciones en marcha que son mantenidas bajo estricta reserva. Fuentes consultadas señalaron que no descartaban realizar nuevas detenciones en el correr de esta jornada.
Pese a la forma en que se ha dilatado el resultado judicial los investigadores del caso son optimistas en cuanto a aclararlo pese a las dificultades. Es posible, entonces, que hoy resulte un día clave para cerrar la serie de secuestros exprés.
Un experto argentino
La modalidad de secuestros exprés y la variante de obligar a la víctima a retirar dinero de un cajero o una cuenta bancaria ha tenido auge en Argentina, particularmente en Buenos Aires, donde han sido numerosos los casos.
El sociólogo argentino Gabriel Kessler, invitado por el Ministerio del Interior al seminario sobre violencia, seguridad y criminalidad que se viene desarrollando en el NH Columbia, se especializó en temas de seguridad ciudadana y violencia (ver página B1).
"Hay algunos delitos que mantienen una regularidad estadística y no aumentan, pero aparece la idea de la ola", señaló Kessler al ser consultado por El País sobre la frecuencia con que ocurren estos casos y las tendencias que se marcan en estos fenómenos.
"Yo no creo que a Uruguay venga todo desde Argentina, de todos modos, no creo que los delitos se manejen por olas que se contagien de un país a otro. Sucede determinado delito medio original y se cree que es el primer indicio de una ola, que está por venir de otro país. Y la verdad es que cada delito se debe ver y analizar de una manera particular", indicó en cuanto a posibles "contagios" de estas modalidades.