MATÍAS CASTRO
El viejo dicho de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra tiene más de un significado. Está el sentido obvio de esa frase, que es el que nos inculcaron nuestras madres para intentar que aprendamos de los errores, y está el sentido aplicable al mundo de las celebridades.
George Michael fue arrestado en Londres tras chocar contra una tienda, supuestamente bajo los efectos del alcohol. La madre de la hija de Enrique Iglesias le pide casi treinta mil dólares al cantante como indemnización por haberla atropellado. Valeria Lynch estaría atravesando una crisis matrimonial. Mick Jagger, Bruce Willis están alquilando sus casas del Caribe para desquitar los gastos de mantenerlas mientras no las usan. Megan Fox se casó hace diez días, pero luego se reveló que su madre no fue invitada a la boda. Lindsay Lohan fue sentenciada a la cárcel y sus fotos llorando ante el juez dieron la vuelta al mundo en minutos. Mel Gibson está en la mira por ejercer violencia doméstica, portar armas e incluso amenazar la seguridad del bebé que tiene con su ex. Y esas son solo algunas de las noticias de famosos que se han dado la cabeza contra la pared en estos días.
Casi todos ellos tienen antecedentes en cuestiones problemáticas e historias ocultas que saltan a la luz con bastante escándalo. Como lectores y seguidores del universo farandulero hemos tropezado más de una vez con ellos, y ellos, a su vez, han tropezado con las mismas piedras. Cada tropiezo ha sido ávidamente televisado. La idea de esa televisación (que también es transmisión por Internet y reproducción en revistas), no es que nadie aprenda una lección, sino que solamente se mire el tropiezo. Porque si está bien fotografiado, el golpazo que sigue al tropezón puede dar buen dinero. Y, por otra parte, no sirve que alguien aprenda ninguna lección, porque eso conducirá a que en el futuro se eviten otros porrazos. Lo mejor es que se den una y otra vez, que los transmitan en directo y los sigamos viendo.