REBAR
Bienvenidos, CELESTES! Creadores de una nueva acepción de la palabra GLORIA. Algo así: "Fusión de atributos que distingue a los futbolistas uruguayos, que ponen el corazón en la defensa de la casaquilla celeste, y el `alma en cada jugada`". Eso, muchachos, también es GLORIA: y para los compatriotas, es igualmente glorioso recibirlos como triunfadores que son.
La COPA FIFA 2010 no estará en las vitrinas de la AUF: pudo ser; pero, no fue... y punto. En cambio, lo que sí perdurará infinitamente en la evocación de cuantos los vimos a través de la TV, es ese espectáculo de vergüenza deportiva escenificado por ustedes y dirigido por el MAESTRO TABÁREZ, de respetar al adversario pero imponiéndole respeto: sin sentirse más que nadie, ni tampoco menos que nadie; solidarios como nunca en la concentración, el vestuario y la cancha; pensando en la alegría de los que quedaron allá en el paisito (¡quién podrá pronunciar ahora ese agraviante vocablo!)... rezando, repitiendo cábalas, desplegando grandes banderas en balcones residenciales, y mostrando a los pibes de todas las barriadas agitando banderitas al grito de ¡URUGUAY NOMÁ!
Menos de tres millones y medio de almas que vocearon el nombre querido... ¡URUGUAY QUE NO NI NO!... mientras ustedes se debatían frente a Francia (65 millones de habitantes) Sudáfrica (50) México (112) Corea del Sur (50) Ghana (24) Holanda (17) y Alemania (81). Paisito... ¡cómo no!
Ante el eclipse de tantos ídolos que, a la hora de la verdad, fueron pálidas caricaturas de retratos retocados por la maquinaria del marketing, ustedes, los muchachos celestes, regresan engrandecidos (no agrandados) por lo que mostraron TODOS, los astros del momento y los que recién asoman en el cosmos del fútbol.
Cuando les expresé mi deseo de buena suerte en la columna del jueves 10 de junio, en la víspera de la inauguración del Mundial, les dije: "Hasta la vuelta, celestes: por un retorno triunfal. Confío en que estaré esperándoles en algún rinconcito de la rambla, agitando ese pañuelo con el que, tantas veces, los uruguayos saludamos a la gloria". Y sí, así será: les veré pasar desde un balcón amigo que mira el cielo celeste y al mar azul, saludándolos con el mismo pañuelo que secó las lágrimas vertidas por las emociones que nos dieron a las menos de tres millones y medio de ALMAS que conviven en este... ¿paisito?... ¡Te van a dar paisito!
Gracias, maestro y alumnos. Muchas gracias por este maravilloso regalo que nos hacen justo este año, en que la gloriosa celeste cumple su centenario.