Por deber de memoria, miles de personas recorren 15 años después la ruta que los musulmanes bosnios siguieron a través de los bosques en julio de 1995, huyendo de las fuerzas serbobosnias, que tomarían poco después el control del enclave de Srebrenica y asesinarían a 8.000 hombres musulmanes.
"Camino de supervivencia" para unos, que recuerdan esta huida desesperada que les permitió salvar la vida, "camino de muerte" para otros, marcados por el recuerdo de los que murieron en los bombardeos serbios y no pudieron alcanzar las zonas en manos de la fuerzas bosnias musulmanas.
La huida de Srebrenica comenzó el 11 de julio de 1995. Entre 10.000 y 15.000 hombres buscaban llegar a Tuzla, en poder de las fuerzas musulmanas. Pero dos días después de la partida, la columna fue cortada en dos por las fuerzas serbobosnias en la localidad de Kamenicke Stijene, lo que significó la muerte para varios miles de fugitivos.
Srebrenica estaba a punto de caer en manos de las fuerzas serbias de Bosnia, preludio a la matanza de unos 8.000 hombres y adolescentes musulmanes.
"Es una especie de peregrinación que hago cada año para agradecer a Dios el haberme salvado la vida", confía un sobreviviente, Sefik Begovic, de 37 años.
Como él, de 4.000 a 5.000 personas llegan para iniciar una marcha de tres días, de unos 105 km, a través de las colinas y los bosques de Bosnia, en dirección a Srebrenica donde el domingo tendrá lugar una ceremonia con motivo del decimoquinto aniversario de la matanza.
Los minaretes de Nezuk, en el noreste de Bosnia, difunden cantos religiosos para acompañar la partida de los camineras.
A esta localidad llegaron unos 4.000 musulmanes bosnios, huyendo de Srebrenica, después de un recorrido de siete a ocho días para los que tuvieron más suerte, de más de un mes para los demás.
Los caminantes hacen hoy el recorrido en sentido inverso.
Hilmo Mustafic, uno los sobrevivientes, vino de Estados Unidos con sus dos hijos. "Quiero relatar aquí a mis hijos cómo ocurrió, para que lo recuerden", dice este hombre de barba roja.
"Era un caos total, fuimos presa del pánico desde la primera noche", recuerda Hilmo.
Uno de sus camaradas, Sabit Cvrk, de 48 años, cuenta que recorrió el camino con otros once hombres, uno de los cuales fue herido por los bombardeos de su propio grupo.
"Sólo caminábamos durante la noche, teníamos un miedo terrible, las emboscadas se sucedían. Rogamos a Dios para no caer en manos de las fuerzas serbias", confía Sabir, vestido con un atuendo militar de las fuerzas musulmanas de la época.
Fue en Kamenicke Stijene donde Sadik Omerovic vio por última vez a su hermano menor, que tenía 21 años, y a su padre. Los dos fueron arrestados con otros hombres y asesinados.
"El momento más duro fue cuando llegué al territorio controlado por el ejército bosnio (musulmanes). Lloré de alegría por haber conseguido sobrevivir, pero también de tristeza, porque no veía a mi hermno menor ni a mi padre entre los sobrevivientes que llegaban", recordó Sadik.
AFP