LA HABANA | EL PAÍS DE MADRID
La pequeña centralita telefónica del Arzobispado de La Habana echaba fuego el jueves. El cardenal Jaime Ortega se afanaba por comunicarse con cinco prisioneros de conciencia en diferentes cárceles del país y con sus familiares cercanos. Quería anunciar la buena nueva de su próxima liberación, y en especial escuchar su "sí" en respuesta a la cuestión de si era su voluntad viajar a España.
Según lo anunciado tras una reunión entre Ortega, el presidente Raúl Castro y el canciller español Miguel Ángel Moratinos, además de estos 5 presos que serán excarcelado en breve, otros 47 disidentes quedarán libres y viajarán a España en un máximo de cuatro meses.
Igual que la Iglesia Católica, funcionarios de la embajada y el consulado españoles entrevistarán a los presos, que deberán confirmarles personalmente que su salida hacia España es voluntaria. Fuentes diplomáticas aseguraron que se trabaja para que los primeros presos lleguen a Madrid el miércoles. No se quieren prisas que luego puedan resultar caras. La parte española ha pedido a las autoridades cubanas que aporten toda la documentación posible, incluidos expedientes médicos y académicos de los liberados, para que cuando lleguen a España puedan ser atendidos y facilitarles el acceso al trabajo.
Se quiere evitar la experiencia de 2008, después de la primera visita oficial de Moratinos a Cuba, cuando España acogió a cuatro disidentes del Grupo de los 75. Entonces, debido a las prisas a que obligó el régimen -entrevistas y visado tuvieron que hacerse dentro del avión-, los liberados enfrentaron numerosos problemas burocráticos en España y se quejaron de desatención. Ahora, los prisioneros viajarán con un visado apropiado y en vuelos comerciales, y a su llegada a España recibirán atención de la Cruz Roja y otras organizaciones humanitarias, que se ocuparán de garantizarles vivienda, manutención y acceso al trabajo durante al menos un año.