Britney Spears sabe mucho acerca de crecer rápido, más rápido que un adolescente normal, y vivir más que cualquier persona en mucho menos tiempo. Pero esa experiencia no le sirve de mucho en la intimidad de su familia. En una entrevista que ofreció días atrás en Estados Unidos, contó que teme por el momento en que sus dos hijos, Sean Preston y Jayden James, de 4 y 3 años respectivamente, le pregunten por cuestiones de sexo. A pesar de lo que ha vivido y aprendido en su vida, no tiene claro cómo encarar esa conversación que cualquier padre debe tener con sus hijos. Además, comentó que si ellos le dicen que quieren ser parte de la industria del entretenimiento como ella, los encerraría hasta los treinta años. Tal vez en ese punto algo aprendió.