DIEGO FISCHER
Si no fuera porque lo leí ayer en El País, diría que es un chiste. Me refiero al proyecto que el senador oficialista Óscar López Goldaracena presentará en los próximos días en el Parlamento y que plantea pagarle un salario a los buenos estudiantes de liceos públicos y privados para que sigan obteniendo buenas notas. Desconozco si el senador López (eso de usar el segundo apellido suena muy de alta burguesía) tiene hijos, pero yo sí y muy buenos estudiantes por cierto. Jamás se me pasó por la mente pagarles un sueldo por cumplir con sus obligaciones que son: estudiar y esforzarse para sacar buenas notas. En otras palabras inculcarles desde niños que el esfuerzo se premia con la superación personal y no con plata. Trasmitirles que el ser un buen estudiante es hoy un requisito indispensable para encontrar mañana un buen trabajo en la empresa privada y que un desempeño destacado en la enseñanza media y terciaria son el pasaporte a un mejor porvenir. Estudiar para servir mañana a la sociedad y al país en que uno nació.
El legislador oficialista sostiene que todos los años el gobierno deberá fijar "el nivel global de promoción aceptable", que se actualizará en cada trimestre. Algo así como boletines indexados por inflación o escritos y pruebas ajustadas por el índice medio de salarios. También plantea que el pago del salario estudiantil será dispuesto por el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y adelanta que se deberá reformar el Código Civil para que los menores de edad puedan recibir dinero.
Para financiar estos y otra serie de disparates, López propone crear un impuesto a las bebidas alcohólicas.
Aunque usted no lo crea esto lo plantea un legislador comunista. La Unión Soviética se desintegró hace 20 años. Aunque su sistema subsiste en Cuba, un país que vive bajo una tiranía hace 51 años con cárceles en las que mueren o agonizan presos políticos. También es el régimen de Corea del Norte y el de China, pero éste último ha descubierto las bondades del capitalismo, aunque no las de la democracia.
El senador López debería saber que a los jóvenes se les debe trasmitir verdaderos valores y el dinero no lo es. Que el estudio se fomenta con buenos docentes, aquellos que se preocupan por sus alumnos y no hacen lobby. Que en ese estímulo los padres juegan un papel fundamental predicando con el ejemplo e invirtiendo en libros y no comprando el último juego de computadora o el modelo más sofisticado de celular. ¿Usted qué opina?