LA HABANA | La anunciada liberación de 52 presos políticos es un mensaje lanzado a Europa, e indirectamente a EE.UU., por una Cuba que, según observadores y disidentes, busca acallar críticas para encarar su crisis económica. Llegado para apoyar una inédita mediación de la Iglesia Católica cubana, el canciller español, Miguel Ángel Moratinos, abogado de la "causa" cubana, saludó el inicio de una "nueva etapa" en la isla, y advirtió que Europa y Estados Unidos deberán "tomar nota" de ella.
Bruselas aplaudió la noticia, pero dijo esperar "la liberación de todos los presos políticos", que quedarán en un centenar cuando concluya en cuatro meses el actual proceso de liberaciones. Cuba aboga por la eliminación de la "Posición Común" europea, que considera un "obstáculo insalvable" para la normalización de sus nexos con la UE. Para dar una oportunidad a la mediación de la Iglesia, los 27 aplazaron de junio a septiembre el examen de esa política, que desde 1996 condiciona la cooperación del bloque al avance de Cuba en materia de derechos humanos.
Por su parte, un diplomático europeo estimó que "un anuncio de este tipo, por sí solo, no es suficiente para iniciar una revisión profunda de la política" europea. Países como Suecia y la República Checa se han mostrado hasta ahora muy reticentes a cualquier cambio para con Cuba, y el conjunto de la UE endureció su tono con la muerte del preso opositor Orlando Zapata tras una huelga de hambre.
"Es un mensaje enviado a Europa, a EE.UU., y a todos aquellos que, incluso dentro del régimen, reclaman como la Iglesia un cambio, una liberalización", en un país ultracentralizado y burocratizado, estimó el economista opositor Óscar Espinosa.
Su esposa, la periodista Miriam Leiva, sostiene que el gobierno busca soluciones a los graves problemas socio-económicos que enfrenta la isla, de 11,2 millones de habitantes, y minada por la corrupción. AFP