ROCHA | EDUARDO GONZÁLEZ
La tragedia envolvió de dolor e impotencia al departamento de Rocha al enterarse de un hecho sin antecedentes en la historia policial, estando únicamente en el recuerdo colectivo lo vivido en la costa, cerca de Cabo Polonio, cuando en el 2000 fallecieron once marinos uruguayos tras la colisión del barreminas "Valiente" y el buque "Skyros".
Esta madrugada, sobre las 4:30 horas, una de las paredes del viejo edificio colonial —utilizado ahora como cárcel departamental— era testigo de los vestigios de las llamas. Luego, llegó la información: "fallecieron doce ciudadanas, en su mayoría jóvenes, algunos de ellos a punto de salir", indicó una fuente a El País.
A medida que transcurrían las horas llegaba más gente —familiares, vecinos y autoridades— a la puerta del centro de reclusión, ubicado en el centro de la ciudad. Las desgarradoras escenas de dolor de los familiares conmovían hasta las lágrimas a quién estuviese en ese lugar.
Un padre, sin consuelo, gritaba en la vereda que debía estar soñando. "Estoy soñando, no puede ser. No es verdad. ¿Y ahora qué hago?", se preguntaba. Faltaban días para que su hijo saliera de la cárcel. Una madre lloraba a punto de desmayarse mientras gritaba una y otra vez que hijo estaba muerto.
El dolor y los gritos de familiares en la puerta de la cárcel chocaban con el silencio del interior del recinto, donde se encontraban las víctimas. Tres de ellas fueron encontradas en el baño del módulo, abrazados y calcinados por el fuego.
La situación fue observada en las primeras horas por el diputado nacionalista José Carlos Cardoso. Posteriormente llegó el diputado Aníbal Pereyra, el intendente electo Artigas Barrios, quienes no encontraban consuelo frente a lo que observaron con sus propios ojos.