MATÍAS CASTRO
Quiso evitarlo una y otra vez, pero no lo logró. La actriz, que el viernes pasado cumplió 24 agitados años, fue condenada el martes a 90 días de cárcel y 90 días de rehabilitación de drogas y alcohol. La noticia sacudió al mundo del espectáculo.
En Estados Unidos fue la noticia del día, al menos para el ambiente de la farándula. Fuera del país fue un hecho muy notorio, especialmente porque las controversias sobre Lohan se venían arrastrando y comentando desde hace mucho tiempo. Conocida por sus papeles en películas como Noches mágicas de radio (dirigida por Robert Altman), Un viernes de locos, Chicas pesadas y Herbie, a toda marcha (remake de Cupido motorizado), Lohan se convirtió en protagonista de un teleteatro televisado cuando el martes rompió en lágrimas ante la jueza que leyó su sentencia.
La crónica de la revista People apuntaba que la sala del juzgado estaba atestada de gente y que Lohan dijo lo siguiente: "Hice todo lo que se me pidió, creí que estaba cumpliendo". Lo que no sabía era que violaba los términos de un acuerdo judicial previo que le imponía ir a clases semanales para controlar su conducta con el alcohol. "Para mí no es una broma, es mi vida y mi carrera. No quiero que piensen que no los respeto", dijo entre lágrimas.
Pero ninguno de sus muchos antecedentes ayuda a esta chica, que hace tres años era catalogada junto a Britney Spears, Paris Hilton y Nicole Richie como el referente más fuerte y más nefasto para las adolescentes estadounidenses. Hace un mes y medio debía presentarse ante un juez en Los Angeles para responder por un caso en el que se la había detenido conduciendo bajo los efectos del alcohol y drogas. Sin embargo faltó a la audiencia, porque estaba en Francia participando de las galas del festival de Cannes. Unos días después de haber vuelto a su país apareció en Internet una foto en la que se la veía en una fiesta ante una mesa con botellas y cocaína.
Ni la rehabilitación, ni la atención de la prensa ni los sucesivos encuentros con jueces y policías habían podido cambiar su conducta. A raíz de esto las autoridades le colocaron un brazalete que detectaba si ingería alcohol.
Si bien la pena de tres meses de cárcel es menor, fue un golpe duro para una chica que, además de su trabajo en cine, vive viajando por el mundo, de fiesta en fiesta, moviéndose como una celebridad y un ícono de la moda. El veinte de este mes deberá presentarse en una cárcel de mujeres en Lynwood, California, donde ya había pasado un día entero, cuando tres años atrás fue penalizada por otro juez. Una vez que salga quedará en libertad condicional hasta agosto de 2011. Y recién después de esa fecha podrá volver a tomar alcohol.
Historia. El caso de Lohan no debe ser medido con la misma vara que otros. Comenzó como modelo infantil y luego pasó a la televisión y al cine. Ha tenido una relación terriblemente conflictiva con sus padres, quienes en todo momento rozan con la especulación en base al dinero que ella ha generado. Además de actuar, siguió una irregular carrera como cantante, con dos discos propios más varios temas hechos para sus películas. Ofreció su apoyo para la campaña de Barack Obama, pero fue rechazada porque quienes dirigían estas actividades no querían asociar su imagen con la del político. Hace dos años presentó su propia línea de ropa. Luego se asoció con una marca para lanzar su propio bronceador en spray. Y también fue consejera de una casa francesa de diseño de ropa.
Elogiada por la crítica por su potencial como actriz, ha tenido una de las vidas más aceleradas que se hayan visto en el mundo del espectáculo de la última década. La cárcel demorará algunos de sus proyectos. Por ejemplo, no podrá participar de sus compromisos promocionales de Machete, el film de acción que hizo con Robert Rodriguez. También postergará el comienzo de la filmación de Inferno: A Linda Lovelace Story, un proyecto que prometía mucho y en el que se iba a ocupar de hacer el papel de la estrella porno.