PABLO MELGAR
Sobre fines de julio y principios de agosto los sindicatos de la enseñanza desatarán una ofensiva por el 6% del PIB para ANEP y la Universidad. Tras las vacaciones se concentrarán en definir la estrategia y la forma que tomarán las movilizaciones.
Al igual que el resto del sector público, en los gremios de la educación hay disconformidad con los planes presupuestales del gobierno. Se da por descontado que habrá movilizaciones. Todo indica que habrá tensión a fines de julio y principios de agosto cuando el Parlamento trate la ley de Presupuesto. Aún resta definir si concretarán en paros, marchas u otro tipo de manifestaciones.
Si bien la Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza (CSEU) está dividida tras el choque por el nombramiento de Wilson Netto en UTU con apoyo de los consejeros afines a los gremios, fuentes sindicales aseguran que la batalla por el presupuesto los volverá a unir.
Está definido que los sindicatos de Primaria y Secundaria se tomen la primera semana tras las vacaciones escolares (culminan el domingo 11) para definir las características de la ofensiva por el 6% del PIB para el sector. Los dirigentes afirman que no les alcanza con el 4,5% del PIB y los US$ 320 millones de espacio fiscal que el gobierno y el equipo económico estiman que podrán destinar a la enseñanza.
En Secundaria habrá asambleas de profesores en todos los liceos del país para discutir las medidas que tomarán en la última etapa del mes de julio. Las reuniones se realizarán en la noche, por lo que no está previsto que se realicen paros.
El sábado 17 la Federación Nacional de Profesores (Fenapes) reunirá a su asamblea de delegados para tomar una posición definitiva sobre las características de las movilizaciones.
La estrategia de la Federación Uruguaya de Magisterio (FUM) apunta a ofrecer a los afiliados la mayor cantidad de información sobre los reclamos y las "conquistas" para luego tomar una decisión, informó el dirigente Gustavo Macedo.
En ese marco la FUM convocó a su ejecutivo para el viernes 16 para analizar la situación. Allí los delegados manifestarán sus planes para la confección del plan de movilizaciones. A partir de entonces "bajarán" a las filiales las propuestas.
Además del 6% del PIB, los sindicatos de la enseñanza reclaman que el sueldo del nivel más bajo sea de media canasta básica ($ 14.000), una separación salarial de 8% entre grados y el pago de las horas de coordinación. Además, pretenden que la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) incorpore más de 5.000 contratados al presupuesto.
El presidente del gremio de UTU (Afutu), Ismael Olivera, señaló que hoy tendrán una reunión del secretariado para definir el plan de movilizaciones. "En Afutu hay tres corrientes que piden cosas distintas, cuando surja acuerdo definiremos las movilizaciones. Estamos de acuerdo en el 6% del PIB y en las construcción de más escuelas", dijo Olivera.
Coordinadora se plegará al Pit-Cnt
Además de las movilizaciones que organice cada gremio, la Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza (CSEU) se plegará a las que resuelva el Pit-Cnt. Para el miércoles 14 la central sindical convocó a todos los negociadores de los consejos de salarios públicos y privados para evaluar la marcha del proceso de negociación. En esa instancia podrían surgir iniciativas de movilizaciones enfocadas a la marcha de los acuerdos salariales, según confirmaron fuentes sindicales.
La negociación por rama de actividad encontrará a la CSEU negociando en nombre de los sindicatos de Primaria, Secundaria y UTU con el Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y la mediación del Ministerio de Trabajo. En el Codicen hay dos consejeros elegidos por los docentes que fueron dirigentes sindicales, Teresita Capurro de la FUM y Néstor Pereira de Fenapes.
Afutu envió a su comisión de ética los antecedentes de Capurro y Pereira para que estudie sus desafiliaciones, tras votar a Wilson Netto como presidente de UTU.