PABLO ROSSI
La Policía trabaja intensamente para aclarar dos rapiñas con secuestro en Punta Carretas, donde aumentaron el patrullaje. Creen que se trata de la misma banda y que, incluso, puede estar vinculada con el caso ocurrido días atrás en el Cerro.
Una pareja joven fue privada de su libertad y posteriormente rapiñada el viernes de noche y otra sólo un día después. La Policía cree que la misma banda fue quien cometió ambos hechos delictivos. Al parecer, habría mayores y menores involucrados en los atracos, según confiaron a El País.
Los hechos pusieron en alerta a las autoridades policiales, quienes notaron ciertas coincidencias con la rapiña acontecida el lunes 29 de junio al dueño de un Abitab del Cerro (ver nota aparte). Ayer hubo avances en las investigaciones. Además, resolvieron aumentar en Punta Carretas el patrullaje preventivo, tras estos dos hechos.
AL MARCONI. R.G.B.I. tiene 19 años, concurre a la facultad y está de novio con M.B.B., de 18. La joven pareja probablemente nunca olvide la medianoche del 3 de julio. Disfrutaban del "veranillo" en pleno invierno, volvían de cenar en el Volkswagen Gol de color gris del joven y se quedaron compartiendo un momento a la medianoche sobre la rambla Mahatma Gandhi, a pocos metros de su hogar, cuando fueron abordados por dos delincuentes armados que se apoderaron del vehículo, les cubrieron los ojos e iniciaron la marcha del coche con la pareja de rehén.
Según dijo el padre del joven a El País, los delincuentes condujeron el vehículo "unos 30 minutos" hasta que llegaron a un barrio marginal.
"Mi hijo escuchaba los diálogos de los delincuentes", enfatizó el padre, quienes usaban terminologías "diferentes para referirse a las cosas, como si tuvieran un lenguaje codificado", dijo el familiar. Al llegar al barrio marginal, los ladrones se dirigieron a R.G.B.I. haciéndole entender que estaba en el Marconi: "Mirá que esto es el Marconi", marcaron. Si bien los jóvenes no lograban distinguir dónde se encontraban, presumen que les remarcaron el nombre del barrio para "confundirlos" o "asustarlos".
Luego "los bajaron en un ranchito de cartón. Los tuvieron en una cama, tapados con una frazada para que no vieran nada", afirmó el padre. Allí estaban custodiados por otras personas que les decían: "Nosotros no tenemos nada que ver con esto, no sabemos por qué los traen acá". Los delincuentes, en tanto, utilizaron el auto en la madrugada, donde cometieron alrededor de cinco rapiñas.
Sobre las 5.30 regresaron los delincuentes y subieron nuevamente al coche a la pareja. A R.G.B.I. lo metieron en el baúl del auto, mientras que a la novia en el asiento trasero. Al parecer, le ordenaron decir a ella la dirección donde vivían sus padres. Al llegar a la casa los redujeron y hurtaron dinero, celulares, un plasma, una notebook y alhajas varias.
Ya consumado el robo, los maleantes condujeron con rumbo a la casa del joven, pero "en el andar desistieron y dejaron a R.G.B.I. en Canelones y Bulevar Artigas, en un terreno baldío", dijo el padre de la víctima, quien agregó que se fugaron en el auto y lo abandonaron en la calle Sixtina.
El joven llegó a su casa cerca de las 6 horas. "Estaba lúcido, normal, pero vestido con ropas que desconocíamos", dijo el padre a El País.
En menos de 24 horas, otra pareja de jóvenes vivió un hecho de similares características. Fueron abordados mientras estaban en su auto en la zona de Villa Biarritz y quedaron como rehenes de los tres delincuentes, quienes se dirigieron hasta la vivienda de R.O.N.S. Allí abordaron a tres mujeres de 21, 49 y 84 años, robando celulares, una notebook, dinero y alhajas. A la novia del joven la liberaron a la altura de la calle Rivera.
En la puerta de la casa
El lunes 29 de junio, José Rodríguez fue víctima de una violenta rapiña con privación de libertad, mientras que su madre quedó de rehén.
Sobre las 20 horas cerró su Abitab ubicado en la calle Grecia y Austria y al llegar a su casa fue abordado por cuatro hombres armados.
Tras un violento ingreso al hogar, revisaron sus roperos en busca de dinero. Le preguntaron al dueño dónde se encontraba la caja fuerte.
Al no encontrar dinero en la casa, tres de los delincuentes subieron a José a su automóvil y le dijeron: "Vamos al Abitab". En tanto, el cuarto ladrón, quedó en la vivienda, tomando de rehén a la madre de José, de 95 años.
Los delincuentes condujeron el vehículo y uno de ellos, al parecer menor de edad, ingresó al local junto con José. Tras abrir la caja fuerte, el ladrón habría robado una cifra cercana a los $ 200.000.
Los delincuentes que quedaron en el auto, sintieron miedo de ser atrapados y huyeron en el coche de Rodríguez. Al parecer, levantaron al delincuente que se encontraba en la vivienda con la anciana, estacionaron el auto y se dieron a la fuga rápidamente.
Quien robó el Abitab caminó varias cuadras abrazado de la víctima y con el dinero en una bolsa. Al percatarse que sus compañeros no estaban, tomó un taxi y fugó.
La víctima llamó a la Policía para notificar el hecho, pero los móviles policiales ya habían sido alertados por los vecinos de la zona del comercio.
José Rodríguez hizo las denuncias, pero pocos avances arrojó la investigación policial hasta el momento. La búsqueda no cesó y el miedo continúa para el comerciante.